La violencia desatada la semana pasada en Birmania ha desplazado a al menos 48.000 personas, una cifra que previsiblemente aumentará en los próximos días, informó hoy el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

"Esperamos que este número siga aumentando", dijo en conferencia de prensa el portavoz de ACNUR, Adrian Edwards, que destacó que la violencia en el estado birmano de Rakhine ha desembocado también en "una aparente destrucción generalizada de propiedades".

Edwards recogió la información de las autoridades birmanas, según las cuales al menos 1.600 casas pueden haber sido destruidas en los enfrentamientos entre budistas y musulmanes en Rakhine (oeste de Birmania), donde rige el estado de excepción.

Según ACNUR, "tras la repentina escalada de la violencia hace unos 10 días, la situación en Rakhine sigue siendo tensa", y pese a los esfuerzos del Gobierno "sigue habiendo informaciones acerca de incidentes y violencia esporádica".

El portavoz informó de que un equipo de evaluación rápida, que incluye miembros de ACNUR, visitará hoy Sittwe, la capital de Rakhine, respondiendo a la invitación de las autoridades para asistir a la población refugiada en seis campamentos temporales.

Mientras tanto, agregó Edwards, ACNUR hace un estrecho seguimiento de la situación en la frontera entre Birmania y Bangladesh, a cuyas costas llegaron el lunes siete embarcaciones con 128 personas a bordo, que huían de los enfrentamientos.

ACNUR está negociando con el Gobierno de Bangladesh, que mantiene cerrada la frontera con Birmania, para ayudar a estas personas.

La realidad, por contra, es que ayer mismo 139 personas fueron repatriadas desde Bangladesh, admitió Edwards.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) también está incrementando sus esfuerzos para ayudar a los desplazados y refugiados, que cifra en 66.000 personas, a los que se está facilitando suministros alimentarios de emergencia en las localidades de Sittwe, Maungdaw, Buthidang y Rathedaung.

La portavoz del PMA en Ginebra, Elisabeth Byrs, indicó que se trabaja en un plan de ayuda de tres meses de duración, con el cálculo de que la cifra de desplazados aumentará hasta los 90.000.