El escritor británico Philip Kerr, que ha ambientado una buena parte de su obra en el Berlín nazi, cree que Alemania acaba siendo el centro de la historia desde hace 140 años y hasta ahora, cuando ha asumido un liderazgo en Europa con el que, a su juicio, no se siente cómoda.

El padre literario del detective Bernie Gunther explicó hoy a los periodistas que lo que más le atrae de la Alemania nazi es que es "uno de los raros momentos de la historia" en los que es fácil distinguir "entre buenos y malos", algo que no se ha vuelto a repetir desde entonces.

"Soy pacifista y creo que en muy pocas guerras después de 1945, y menos incluso antes, se ha podido distinguir claramente quién estaba al lado del bien y quién al lado del mal", afirmó el escritor escocés, quien esta semana imparte en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander (norte de España) el curso "Cómo escribir un buen libro".

Para el autor de "Praga mortal", el pasado de Alemania que refleja en sus libros no es tan lejano y, de hecho, hoy se viven las consecuencias de lo que ocurrió entonces. "Y no creo que sea necesariamente malo. Hoy Alemania está liderando Europa y diciéndole hacia dónde tiene que ir".

Una circunstancia que este escritor encuentra "bastante irónica" porque en 1914 y 1939 ese país quería "conquistar y dominar" Europa y hoy la controla pero, a su modo de ver, no se siente cómoda en esa situación. "Y cómo está preocupada por mostrar patriotismo, ha recogido una bandera azul con muchas estrellas", ha apostillado.

La novela que está escribiendo regresa a 1943 y su telón de fondo es la masacre de Smolensk, donde miles de polacos fueron asesinados por la policía secreta soviética.

"Parece que siempre escribo sobre historia pero es que la historia tiene unos efectos muy poderosos", defiende, antes de recordar que precisamente en un aniversario de esa masacre tuvo lugar el accidente aéreo en el que falleció el entonces presidente de Polonia, Lech Kaczynski.

En su opinión, la novela negra está viviendo ahora un buen momento porque la "gente tenía apetito de leer historias", después de mucho tiempo en el se han buscado "las grandes frases y una escritura bonita", en lugar de la trama.

Además de vérselas con asesinatos en sus historias, Kerr es también un autor de literatura infantil y juvenil, que no considera "en absoluto menor". Confiesa que le resulta "más difícil" y le lleva "mucho más tiempo" escribir para los jóvenes porque hay que ser como "una especie de Matisse", buscar la simplicidad.

De su etapa como publicista recuerda que idear anuncios le fue útil para pagar facturas y poder escribir, incluso en horario de oficina. En su opinión, la publicidad ahora ya no es tan inteligente ni tan divertida pero cree que "todo parece ser menos inteligente hoy en día".

Cuando se le preguntó si alguien es capaz de aprender a escribir un buen libro en cinco días, los que durará su curso, ha respondido que él no se siente cualificado para eso y que nunca ha asistido a clases de escritura creativa, que ve como "alcohólicos anónimos, una especie de terapia de grupo".

Para Philip Kerr, muchas veces se confunde al escritor con el autor. El primero, bajo su criterio, es un misántropo que se encierra en casa para escribir durante todo el día mientras que el autor es "un pobre hombre que tiene que venir habitualmente a este tipo de actos", en referencia a su encuentro con la prensa.

Lo dice alguien que asegura que su estado natural es el silencio y que durante seis días a las semana pasa ocho horas sin hablar.