Médicos Sin Fronteras (MSF) exige a los países de la Unión Europea, entre ellos a España, que mantengan "un mínimo principio de humanidad" con quienes son calificados como inmigrantes "ilegales", pues la crisis económica no justifica el dejar sin atención médica a "los más vulnerables".

Este llamamiento lo hicieron, en una entrevista con Efe, José Antonio Bastos, presidente de MSF España, y el responsable de Relaciones Externas de esta ONG, Carlos Ugarte, quien ha coordinado los proyectos de atención a inmigrantes en este país.

MSF trabaja también con este colectivo en otros países de la UE como Bélgica, Italia, Francia y Grecia, y en todos ellos, constata las dificultades de su acceso a los servicios de salud pública con políticas "restrictivas, alarmistas, criminalizadoras, discriminatorias y poco éticas", según explicaron sus responsables.

Bastos dijo que las recientes decisiones tomadas en España, donde se retirará la tarjeta sanitaria a los indocumentados, no hacen más que empeorar su "precaria" situación.

Estas políticas, explicó, son "peligrosas" para la salud pública, pero sobre todo son "contrarias a la ética médica" y suponen "un retroceso enorme en el respeto a la dignidad humana".

Ugarte hizo hincapié en la falsedad de señalar como culpables del excesivo gasto sanitario a los inmigrantes, porque son una población joven que apenas usa los servicios de salud, cinco veces menos que un paciente nacional, detalló.

El presidente de MSF denunció a su vez que "se está vulnerando el principio de humanidad", al permitir que "en una sociedad como la nuestra, haya gente excluida" del sistema de salud, limitando un derecho universal a casos de urgencia, maternidad y menores de edad.

"España como país democrático suscribe declaraciones internacionales en materia de derechos humanos que están incluidas en su Constitución, deberíamos ser más consecuentes", apostilló Bastos, sin restar por ello gravedad a la crisis que golpea Europa.

La experiencia de MSF en España es que quienes no disponían de tarjeta sanitaria hasta el momento accedían a los hospitales vía urgencias y la asistencia se mantenía hasta el alta hospitalaria.

Esta situación, aun siendo minoritaria, provocaba frecuentes abandonos de tratamientos médicos, especialmente preocupantes en el caso de las enfermedades más graves y las crónicas.

Con el nuevo decreto de ahorro sanitario, lamentó, "la excepción se convertirá en norma y traerá graves consecuencias".