Resuelta la gran incógnita que planeaba sobre las elecciones griegas, los líderes de la Unión Europea (UE) lanzarán hoy en el inicio del G20 una ofensiva diplomática para cerrar filas en torno a la pervivencia del euro.

Con una intensa agenda de reuniones bilaterales y declaraciones públicas, los líderes europeos que asisten a la cumbre en Los Cabos (México) explicarán de manera coordinada que es el momento de ponerse a trabajar para resolver la grave crisis de deuda soberana y de confianza que atenaza a la unión monetaria.

Ha llegado el momento de decir "con toda nitidez que el proyecto del euro es un proyecto irreversible", dijo a su llegada a Los Cabos el presidente español, Mariano Rajoy, que junto a los mandatarios de Alemania, Francia, Italia, y el Reino Unido, y a los dirigentes de la UE, conforman el bloque europeo que asiste a la cumbre.

Por la mañana, los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea, Herman Van Rompuy y José Manuel Durao Barroso, comparecerán ante la prensa para analizar el panorama que se abre en Europa tras la victoria de la formación conservadora Nueva Democracia, defensora de la permanencia de Grecia en la zona euro.

Ha sido un resultado que permite respirar tranquilos a los responsables de la Unión Europea, que ya se habían movilizado con planes de contingencia en el caso de que una victoria de la oposición provocara turbulencias financieras.

Despejada esta incógnita, la cumbre que inician hoy los miembros del G20 servirá para concentrarse en la crisis de confianza y de recesión económica que atraviesa la zona euro, y que requiere plantear algunos cambios en la estructura europea.

Es un debate abierto en el que ya han entrado otros actores importantes, entre ellos la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la francesa Christine Lagarde, que también se encuentra en Los Cabos.

En una entrevista publicada este fin de semana en el diario Liberation, Lagarde no dudó en asegurar que la zona euro necesita avanzar en su integración con la creación de la figura de un ministro de Finanzas europeo, y por el lanzamiento de eurobonos.

"Lo que se necesita es una determinación colectiva para avanzar hacia una fase clave en el desarrollo de la zona euro", apuntó.

"Tenemos que ir más allá de la unión monetaria y avanzar en temas de política presupuestaria, con instrumentos supervisores para el sector financiero en el sentido más amplio y con mecanismos para resolver las crisis bancarias. Y todo ello bajo una autoridad única en la zona euro, y no bajo los bancos centrales", agregó.

En el G20 no se esperan grandes avances en la reconfiguración de la Unión Europea, aunque sí el avance de algunos planes de integración fiscal que serán tratados con más profundidad en la cumbre europea que se celebra el 28 y 29 de junio en Bruselas.

En cualquier caso, las posturas de los líderes europeos no son homogéneas, especialmente por la reticencia de países como Francia e Italia en secundar los duros planes de ajuste fiscal que promulga Alemania, firme defensora de caminar hacia la integración fiscal antes de adoptar otras medidas, como los eurobonos.

Francia e Italia son más partidarios de lanzar medidas de estímulo económico, como promueven también otras potencias del grupo de los Veinte, como Estados Unidos.

La decisión de los líderes europeos, en cualquier caso, es el de dar una imagen de unidad ante el G20, y especialmente en la reunión que mantendrán esta noche con el presidente estadounidense, Barack Obama.

El presidente español, por ejemplo, dejó claro ayer que los países del euro presentes en el G20 mantienen posiciones "similares", y no quiso comentar las reticencias de Alemania a algunas de las propuestas que implican una mayor integración económica.

Rajoy afirmó que el objetivo de todos los socios europeos es el mismo -"crecer, crear empleo y superar las dificultades"- y garantizó que todos los socios de la UE trasladarán un mensaje de confianza en la moneda única.

La cumbre del G20, que durará dos días, arrancará formalmente a las 15.00 hora local (21.00 GMT), y cerrará el día con una cena oficial presidida por el anfitrión de la reunión, el presidente mexicano Felipe Calderón.