Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania inician hoy una nueva ronda de negociaciones con Irán con el fin de concretar un plan por etapas hacia la transparencia del programa nuclear iraní.

Durante los próximos dos días representantes de Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido, Alemania e Irán, así como la alta representante de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, mantendrán negociaciones en la capital rusa.

"Rusia espera que en Moscú tenga lugar un diálogo constructivo del documento sobre Irán, basado en la reciprocidad y orientado a un desarrollo por etapas, que permita garantizar resultados positivo", dijo a Efe una fuente rusa, próxima a las negociaciones.

A juzgar por las últimas declaraciones en vísperas del encuentro, las partes acuden a Moscú decididas a imponer sus posiciones: Irán insiste en su derecho a desarrollar el uso pacífico de la energía nuclear y el Grupo 5+1 intentará encuadrarlo en una hoja de ruta que permita evitar la posibilidad de que Teherán se haga con armas nucleares.

Una de las medidas más destacadas, presentada en la anterior reunión que tuvo lugar en Bagdad, es que Irán reduzca el enriquecimiento de uranio del 20 por ciento al 5 por ciento y entregue a otro país sus reservas ya enriquecidas.

En vísperas de la partida a Moscú el jefe de los negociadores iraníes, Said Yalili, reiteró el "derecho del pueblo iraní" de continuar el enriquecimiento de uranio con fines pacíficos.

"Si Occidente quiere que las negociaciones tengan éxito y lleguen a una conclusión, -dijo- debe actuar con una estrategia de diálogo y cooperación".

"Este enriquecimiento está al nivel de nuestras necesidades y todas nuestras actividades de enriquecimiento de Natanz y Fordo está bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y de acuerdo con el Tratado de No Proliferación" nuclear, recalcó.

Sin embargo, Irán impide el acceso de inspectores internacionales a muchas otras instalaciones, en particular a la base militar de Parchin.

Recientes imágenes tomadas desde satélites indican que Irán está remodelando las instalaciones de Parchin, donde el OIEA sospecha actividades y experimentos nucleares con fines militares, lo que la República Islámica niega.

Pocos días antes de la reunión de Moscú Teherán se negó a firmar un acuerdo con la agencia nuclear de la ONU a fin de ampliar las inspecciones de sus instalaciones atómicas, incluidas las de Parchin ya que a su juicio las exigencias del OIEA "van más allá del Tratado de No Proliferación".

No obstante, fuentes rusas adelantaron a Efe que Teherán podría aceptar esta propuesta a cambio de que el Grupo 5+1 admita su derecho de enriquecer el uranio por debajo del porcentaje peligroso y desde el exterior se le suministre combustible atómico para sus plantas.

Teherán también exige el levantamiento de las sanciones internacionales.

Desde 2006 el Consejo de Seguridad de la ONU ha dictado cuatro rondas de sanciones comerciales, diplomáticas y tecnológicas contra Irán con el fin de forzar una postura iraní más conciliadora.

Además, el próximo 1 de julio entra en vigor el embargo petrolero de la Unión Europea contra la República Islámica.

A pocos días de la reunión en Moscú altas fuentes occidentales adelantaron que la negociación tiene "un límite temporal" y el diálogo iniciado este año podría terminar si la comunidad internacional cree que "no está dando frutos reales".

Rusia, por su parte, ocupa posiciones mucho más moderadas e insiste en la continuación del diálogo.

A partir del encuentro de Moscú las reuniones para negociar el programa nuclear de Irán deberán ser más frecuentes, declaró este viernes el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Riabkov.

"Tenemos interés en que después de Moscú se celebren otras reuniones en otros lugares y en el mismo formato, y que las pausas entre los encuentros no se alarguen. Pero para que esto pase hay que lograr cierto progreso", señaló.

HASH(0x8d63ed0)

Miguel Bas