El secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, ha denunciado "el clima de mezquindad, mentiras y calumnias" divulgadas en estos meses sobre la Iglesia y ha asegurado que lo que se pretende es desestabilizarla y separar al papa de los cardenales.

"Muchos diarios juegan a imitar a Dan Brown (autor de la novela "El Código da Vinci"). Se inventan fábulas y leyendas. Todo es falso y la verdad es que hay una voluntad de dividir que viene del diablo. La unidad en torno al papa es fundamental, da fuerza al trabajo de la Iglesia y se intenta dividir", dijo Bertone, de casi 78 años, en una entrevista que publicará "Famiglia Cristiana" el día 21.

En la entrevista, facilitada a Efe por el semanario italiano, Bertone trata el escándalo de las filtraciones de documentados reservados enviados al papa Benedicto XVI y a su secretario, publicados por la prensa italiana e incluso en el libro "Sua Santita", de Gian Lugi Nuzzi, que ha desatado una fuerte polémica.

Por estas filtraciones se encuentra detenido el mayordomo del papa, Paolo Gabriele.

Bertone señaló en la entrevista que las medidas de Benedicto XVI para acabar con los casos de clérigos pederastas demuestran su deseo de acabar de raíz con ese crimen y muestra la capacidad de la Iglesia de "autoregenerarse".

"Es evidente que la Iglesia es una roca que resiste a las borrascas, es un punto de referencia en todo el mundo y se intenta desestabilizarla", señaló el cardenal.

El salesiano Bertone agregó que se intenta dividir a la Iglesia y a los cardenales y presentar una imagen de la curia que no es cierta.

"En la secretaria de Estado entre todos los colaboradores hay unidad, un compromiso que no existe en otros ámbitos. Nos reuniones sistemáticamente en un clima de unidad, que es lo contrario de lo que presentan los medios de comunicación", agregó.

Según Bertone, "no tiene" conocimientos de que algún cardenal esté implicado en ese escándalo "o de luchas de poder entre personalidades eclesiásticas para conquistar un falso poder".

El cardenal señaló que el papa está triste y dolido por el gesto de su mayordomo.

"El papa nos ha pedido varias veces, de manera afligida, una explicación sobre el gesto de Paolo Gabriele, al que ama como a un hijo. Las investigaciones siguen y la comisión compuesta por los cardenales Herranz, De Giorgio y Tomko (creada por el pontífice) demuestran la voluntad de Benedicto XVI de llegar hasta el fondo, aseguró.

Bertone dijo que vive este escándalo "con dolor", ya que sabe que está en el "centro de la trifulca" e insistió en que el objetivo es "separar, crear división entre el Santo Padre y sus colaboradores".

Sobre la destitución del economista italiano Gotti Tedeschi, al frente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el llamado banco vaticano, Bertone dijo que se debe a un "deterioro" de las relaciones entre los consejeros de dicha entidad y no a problemas relacionados con la transparencia de la misma.

El "número dos" del Vaticano reiteró que el IOR se ha dotado de normas contra el reciclaje y denunció que hay "muchos" dispuestos a desacreditar este instituto.

El escándalo de las filtraciones de documentos reservados se desató a principios de año, cuando una televisión italiana sacó a la luz unas cartas enviadas a Benedicto XVI por el nuncio en EE. UU. y ex secretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano (Gobierno que gestiona este Estado), arzobispo Carlo María Viganó.

En ellas denunciaba la "corrupción, prevaricación y mala gestión" en la administración vaticana.

A mediados de abril, el papa creó una Comisión Cardenalicia, presidida por el español Julián Herranz, de 82 años, para esclarecer los hechos.

El 19 de mayo se publicó el libro "Sua Santita", de Gian Luigi Nuzzi, con un centenar de nuevos documentos filtrados desde el Vaticano que desvelan tramas e intrigas en el pequeño Estado.

Cinco días más tarde fue detenido el mayordomo, en cuya vivienda, dentro del Vaticano, los gendarmes encontraron numerosos documentos reservados.

Las sospechas se centraron en Gabriele, según fuentes vaticanas, al comprobar que el libro de Nuzzi incluía un documento enviado al papa y que todavía no había sido archivado, lo que daba a entender que tenía que haber sido sacado por personas muy cercanas al pontífice.

Gabriele, según sus abogados, está dispuesto a colaborar con la justicia vaticana para que se sepa la verdad.