Delegados de 193 países trabajaron el lunes a marcha forzada para completar el documento final de la cumbre de Rio + 20, con metas para el desarrollo sustentable del planeta para las próximas dos décadas, en medio de un renovado optimismo de los organizadores por superar las discrepancias que han obstaculizado un acuerdo.

Pero en medio de la confianza de las delegaciones oficiales, organizaciones de la sociedad civil que acompañan las negociaciones en Rio de Janeiro advirtieron que los avances se dieron a cambio de un debilitamiento de las metas de la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sustentable, denominada Rio + 20.

"Estamos absolutamente convencidos de que (el) texto va a ser concluido esta noche (lunes)", declaró el negociador brasileño en la conferencia, Luiz Alberto Figueiredo. "Las negociaciones continúan, están en la fase final y hay un ánimo muy positivo en sentido de encontrar las fórmulas que permitan un resultado que todos queremos".

Su manifestación reflejó un cambio en el tono prevaleciente en las negociaciones de la conferencia, marcadas por fuertes discrepancias entre países ricos y pobres sobre temas como el financiamiento de las metas de desarrollo sustentable, protección de los océanos y el concepto de economía verde, un término que refleja el modelo productivo que el mundo debe impulsar para evitar la depredación del medio ambiente, pero sobre el cual no había consenso.

El secretario general de la conferencia, el diplomático chino Sha Zukang, formuló un llamado para que las partes en la discusión flexibilicen sus posturas para garantizar una conclusión antes de que los gobernantes se hagan cargo de la negociación, entre miércoles y viernes.

"Estoy razonablemente optimista de que seremos capaces de concluir las discusiones sobre las negociaciones como está previsto", expresó Zukang en una declaración escrita. "Nos estamos aproximando a la conclusión de las consultas sobre el texto".

El diplomático elogió la acción brasileña, que se hizo cargo de las negociaciones desde el viernes con gestiones que "trajeron una dinámica acelerada y constructiva al proceso de negociación".

Zukang y Figueiredo evitaron dar mayores detalles sobre el contenido del texto en discusión, pero aseguraron que hay un ambiente positivo en torno a él.

Pese al optimismo manifestado por los organizadores de la cita, entidades no gubernamentales advirtieron que la tendencia es de bajar el nivel de ambiciones en la declaración final.

"Lo que estamos viendo en Rio son negociaciones increíblemente débiles que no producen los resultados requeridos para sacar a la gente de la pobreza y frenar la degradación ambiental. Rio + 20 está creando un agujero negro de ambiciones bajas y poca sustancia", advirtió Kit Vaughn, coordinador de la campaña de cambio climático de la organización no gubernamental CARE International.

En el mismo tono, Jim Leape, director de World Wildlife Fund (WWF, Fondo Mundial de Vida Silvestre), alertó que "se le está acabando el tiempo al planeta mientras los gobernantes responden con palabras débiles que ni siquiera se acercan al tipo de compromisos que necesitamos para asegurar que la gente tenga acceso a agua limpia, alimentos y energía".

Agregó que "el actual texto de negociaciones quizás se llame 'El Futuro que Queremos', pero ciertamente no tiene los compromisos que necesitamos. Aún hay tiempo para que los gobernantes asuman su responsabilidad y necesitamos que Dilma lidere el camino", en una referencia a la gobernante brasileña Dilma Rousseff.

En Venezuela, el presidente Hugo Chávez se pronunció por mantener en la declaración final el principio de que los países que más contaminen, paguen más, lo cual ha sido rechazado por países ricos.

"Los países llamados desarollados, los países mas poderosos, los países capitalistas, los que mas han contaminado, siguen contaminando la planeta (y) se niegan a reconocer y asumir su responsibilidad para tomar decisiones y frenar el desastre", expresó Chávez en una declaración telefónica transmitida por la televisión estatal de Venezuela. "Estamos ante la posibilidad de la destrucción de la vida en la planeta".

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El periodista Chris Toothaker de la AP en Caracas contribuyó con esta información.