Un atacante suicida activó el lunes un chaleco con explosivos durante el funeral de un líder tribal chií en la ciudad iraquí de Bakuba, matando al menos a 15 personas y lesionando a 40, informaron las autoridades.

El estallido, en una carpa atiborrada de dolientes, fue el episodio más reciente de violencia en los últimos días, particularmente cruentos, pues más de 100 personas han muerto en ataques con bombas en varias partes del país contra una importante peregrinación de la comunidad chií.

Un político local opinó que los ataques parecían un intento por reanudar la violencia sectaria entre musulmanes suníes y chiíes, que dejó miles de muertos y puso a Irak al borde de una guerra civil entre 2006 y 2007.

Bakuba fue un bastión de los insurgentes suníes y se encuentra en la provincia de Diyala, a unos 60 kilómetros (35 millas) al noreste de la capital, Bagdad, pero el ataque del lunes fue en una zona chií.

El vocero de la Policía provincial, Ghalib al-Karkhi, informó que el atacante detonó los explosivos en la carpa durante el tercero y último día del funeral del líder de la tribu chií Zubaidi.

Un funcionario de los servicios de salud en Diyala, Faris al-Azzawi, dijo que el atentado causó al menos 15 muertos y 40 heridos.

Un funcionario responsabilizó del ataque a milicianos suníes que son aliados de al-Qaida.

"Sin duda alguna esto es de al-Qaida: atacando a inocentes para inflamar las tensiones sectarias", dijo el director del concejo de la provincia de Diyala, Sadiq al-Husseini.

Diyala es una de las últimas provincias de Irak donde al-Qaida y sus aliados son todavía una amenaza grave. La provincia, entre Bagdad e Irán, está dividida entre suníes, chiíes y curdos. Ha sido un lugar conflictivo desde hace años.