Una persona resultó herida leve esta madrugada cuando un potente petardo fue lanzado al interior de un pub eritreo en el sur de Tel Aviv, en el último de una serie de ataques contra inmigrantes africanos registrados desde abril, informó hoy la Policía israelí.

Según el dueño, Amineh Zegeta, dos personas arrojaron desde una moto el petardo, que causó quemaduras leves en el estómago a un cliente y obligó al resto a huir por el humo que llenaba el local.

"Parece que se trata de un ataque específico contra el dueño en cuestión", explicó a Efe el portavoz policial, Micky Rosenfeld, antes de precisar que aún no se han efectuado arrestos.

La Línea de Ayuda a los Trabajadores Extranjeros asegura que el bar ya fue atacado el pasado 23 de mayo, cuando una manifestación en la que una de sus participantes llevaba una camiseta con el lema "Muerte a los sudaneses" derivó en actos de violencia contra inmigrantes africanos y sus propiedades.

"Desde la noche del pogromo, el dueño del restaurante ha sido constantemente acosado y amenazado y en ocasiones atacado por residentes", lamenta la ONG.

Hace dos semanas, un grupo de israelíes organizó una "fiesta de solidaridad" en el Parque Levinsky (el lugar de encuentro de numerosos inmigrantes en el sur de Tel Aviv) para ayudar a Zegeta a pagar los gastos ocasionados por los ataques contra su tienda.

El clima viene caldeado por declaraciones racistas de responsables políticos al calor de violaciones a mujeres que se han vinculado a emigrantes africanos y palestinos sin permiso de residencia en Israel.

En paralelo, las fuerzas de seguridad han detenido en los últimos días a decenas de sursudaneses, después de que un tribunal diese luz verde a la expulsión a su país de todos ese colectivo.

Según el Gobierno, en Israel residen de manera ilegal entre 1.000 y 1.500 sursudaneses, cifra que ONG locales elevan a entre 5.000 y 7.000.

En total, se calcula que viven en el país unos 60.000 inmigrantes indocumentados, la mitad de ellos africanos.

Además, el Ministerio del Interior validó este mes una ley que permitirá a las fuerzas de seguridad arrestar durante tres años a cualquier persona que entre en el país de forma ilegal y a entre 5 y 15 años a quien les ayude o cobije.

Su titular y líder del partido ultraortodoxo sefardí Shas, Eli Yishai, aboga por poner a todos los inmigrantes "sin excepción en prisiones o centros de detención o dividirlos y poner a los que no cometan delitos en centros de detención".