El octogenario rey Abdula de Arabia Saudí encabezó el domingo los funerales de su hermano, el príncipe heredero Nayef Abdul-Aziz, en la ciudad santa de La Meca después de las oraciones matutinas.

El príncipe Nayef es el segundo heredero al trono que muere fuera del país en menos de un año.

El rey Abdula, de 88 años, se reunió con miembros de la familia real y emisarios internacionales durante el servicio religioso.

El cuerpo del príncipe Nayef, envuelto en tela verde, fue llevado entre los grupos de parientes en una ceremonia que fue transmitida en directo por varios canales de televisión.

Abdula ha sobrevivido a dos sucesores designados de entre el grupo de hijos mayores del monarca fundador saudí, el rey Abdul-Aziz.

La salud es un asunto de honda preocupación en el círculo íntimo del poder saudí y enfatiza el contraste entre la dirigencia nacida en los albores de la gran época petrolera del país y la población actual, donde más de la mitad tiene menos de 25 años.

Las autoridades de Arabia Saudí han tomado medidas dentro de la zona del Golfo Pérsico aliada de Occidente para contener los reclamos de reformas inspirados en la llamada Primavera Arabe.

Han recurrido a una combinación de acciones represivas, intimidación y un gasto fastuoso para ofrecer empleos públicos y dádivas. En el área del Golfo Pérsico, las autoridades han propuesto una cooperación estrecha en asuntos de seguridad, como el monitoreo de las redes sociales.

Nayef, quien era el ministro del Interior al morir a los 78 años, eran visto como un funcionario cauteloso de los cambios modestos aplicados por el rey Abdula, como el ofrecimiento para permitir que las mujeres voten y participen en las elecciones municipales de 2015.