Los dos principales contendientes de las elecciones en Grecia — cruciales para esa nación, Europa y el resto del mundo — iban parejos según las encuestas a boca de urna.

Los sondeos de salida mostraron que el partido conservador Nueva Democracia podría obtener entre el 27,5% y el 30,5% de los votos, mientras el partido ultraizquierdista Syriza, que rechaza el rescate, podría conseguir del 27% al 30%.

Los dos partidos que se encaminan a la victoria tienen puntos de vista muy diferentes sobre qué hacer con los préstamos del rescate por 240.000 millones de euros (300.000 millones de dólares)

El desenlace de los comicios del domingo podría determinar si Grecia continúa en la zona del euro o si es obligada a abandonar esa moneda única, una decisión que podría agobiar a otros países europeos y tener consecuencias potencialmente catastróficas para la economía global.

El líder de Syriza, Alexis Tsipras, prometió anular los acuerdos del rescate internacional de Grecia y retirar las medidas de austeridad. Muchos temen que eso forzaría a Grecia a abandonar la zona del euro compartida por 17 naciones.

El dirigente de Nueva Democracia, Antonis Samaras, dice que su principal prioridad es seguir con el euro pero renegociar algunos términos del rescate.

El partido que consiga el primer lugar en los comicios del domingo recibirá una prima de 50 escaños entre los 300 del parlamento.

Grecia realzó el domingo sus segundas elecciones nacionales en seis semanas para tratar de seleccionar un nuevo gobierno luego de los comicios del 6 de mayo, en los que ningún partido estuvo en condiciones de llegar por sí solo. Mientras tanto, varios bancos centrales están dispuestos a intervenir en caso de una perturbación financiera.

Posiblemente estas sean las elecciones nacionales más cruciales en varias décadas, en un reflejo de la agitación política desencadenada por una crisis financiera de dos años que algunos temen pudiera hacer que el país abandone el euro y retome su antigua moneda, el dracma.

A su vez, esa posibilidad conlleva el riesgo de agobiar a otros países en apuros financieros y de amenazar el futuro del mismo euro.

Si ningún partido tiene la posibilidad de ganar los votos suficientes como para formar gobierno por sí mismo, tendría que formarse una coalición para evitar otros comicios.

Las autoridades cancelaron varias rutas de transbordadores por la presencia de fuertes vientos en el archipiélago griego, lo cual suscitó dudas sobre si algunos electores pudieron llegar a tiempo para votar en sus islas.

En los comicios previos, del 6 de mayo, ningún partido obtuvo los votos suficientes para formar gobierno y las negociaciones para una coalición se desplomaron luego de 10 días. La votación, en la que además el ex gobernante partido socialista PASOK tuvo sus niveles más bajos, dejó el claro mensaje de que los griegos han perdido la paciencia con la severa austeridad impuesta a cambio de que el país reciba miles de millones de euros (dólares) en préstamos de rescate de otros países de la eurozona y del Fondo Monetario Internacional.

"Me gustaría ver que algo cambie para el país en general, incluyendo lo del rescate", dijo Vassilis Stergiou, uno de los primeros asistentes en una mesa de votación en Atenas. "Si no, al menos nos hemos organizado e hicimos algo cuando menos".

Tsipras, de 37 años, un ex activista estudiantil, prometió anular los acuerdos del rescate de Grecia y retirar las medidas de austeridad, las cuales comprenden enormes recortes al gasto público en todos los sectores, así como aumentos en los impuestos y reducciones en salarios y pensiones.

Los adversarios de Tsipras afirman que el joven político sin experiencia está fuera de la realidad y que sus políticas sacarán al país de la zona del euro y causarán pobreza en los próximos años.

"Hemos derrotado al temor. Hoy abrimos un camino de esperanza", dijo al votar en medio de numerosos periodistas y agregó que confía en la victoria.

Varios gobernantes de Europa han advertido que Grecia podría quedar fuera de la eurozona, de 17 países, si renuncia a los compromisos asumidos en el rescate.

"Hoy el pueblo griego habla. Mañana comienza una nueva era para Grecia", dijo Samaras tras sufragar en un pequeño pueblo sureño.