El Madrid más onírico y romántico se exhibe en Bogotá de la mano del fotógrafo Fernando Manso, quien con su cámara de gran formato y alejado del mundo digital inmortalizó a su ciudad natal en imágenes que no dejan indiferentes.

Detrás de una cámara Ebony, que evoca tiempos pasados, el artista madrileño jugó con la luz, la niebla, las nubes o la nieve para tener como resultado un Madrid bucólico e inédito, tras una minuciosa selección de los escenarios.

El objetivo, como explicó Fernando Manso en una entrevista con Efe, fue buscar "la otra cara de la moneda" al Madrid "agresivo, sucio y denso" con el que el ciudadano de a pie convive cada día pero no se detiene a conocer.

Sus imágenes recogieron así la parte de la capital de España "más onírica y romántica", según sus palabras.

Manso dedicó dos meses a recorrer su ciudad natal y alrededores para "documentarse, estudiar sitios y estudiar luces" y después invirtió un año y medio en tomar 110 fotografías, de las que en el Claustro de San Agustín de Bogotá se exponen desde esta semana una treintena.

"Llegar a Venecia o Florencia y retratarlas es muy fácil, Madrid en cambio me ha costado mucho tiempo porque buscaba unas luces especiales y sitios un poco inéditos", explicó el fotógrafo sobre su ciudad natal, que "plásticamente no es maravillosa" y que por lo tanto presentó unas dificultades añadidas.

Manso sigue huyendo "mientras pueda" del mundo de la fotografía digital, por eso sigue trabajando con su Ebony de gran formato, una cámara que traslada al que la observa a los viejos estudios de fotografía y que le obliga a ser extremadamente paciente y perfeccionista a la hora de realizar los disparos.

Una cámara con la que Manso se acercó a lugares como el histórico Parque del Retiro para esperar el momento exacto en que las nubes se abrieran y la luz fuera la ideal para disparar y aguantar los segundos exactos, los que le otorgan a sus fotografías una sensación de movimiento incluso a través del viento y la niebla.

"He estado muchas, muchas horas en un lugar, me he tirado a veces un día entero desde el amanecer hasta el anochecer sin moverme, tenía en la cabeza lo que quería transmitir pero no salía", explicó el autor sobre esta colección que ha llegado a Bogotá con el apoyo de la Universidad Nacional de Colombia.

Y es que el resultado de una jornada de trabajo tan intensa se traduce en dos o tres fotografías a lo sumo, una lentitud que garantiza la originalidad de la obra, pensada hasta el último milímetro.

A pesar de que Fernando Manso prefiere fotografiar paisajes donde el movimiento no le represente dificultades añadidas, los escenarios urbanos también tienen su lugar en la muestra, por eso imágenes de la Gran Vía madrileña o la Puerta de Alcalá dan vitalismo a una colección que consigue su propósito: mostrar el Madrid más bello.

"Como madrileño quería hacer algo diferente y especial", explicó el fotógrafo, al definir su trabajo como "artesanal" e influenciado por una cultura de las Bellas Artes inculcada por su padre, arquitecto de profesión, y que dio como resultado "un Madrid de autor".

Con motivo de la exhibición de su muestra, Manso aprovecha su estancia en Bogotá para hacer un trabajo similar sobre la capital colombiana y poder presentarla en Madrid.

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Albert Traver