El alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), el portugués António Guterres, convocó hoy en Quito a la comunidad internacional a combatir decididamente la xenofobia y el racismo que han emergido contra los inmigrantes.

En un planeta donde existen 43 millones de refugiados y la migración es un fenómeno masivo, Guterres afirmó que "todas las sociedades humanas son o van a ser, muy brevemente (pronto), multiétnicas, multiculturales y multirreligiosas".

"Es necesario unir a los responsables políticos, a los medios de comunicación responsables, a las sociedades civiles para combatir con fuerza las manifestaciones que están emergiendo en distintas partes del mundo de xenofobia y racismo", remarcó.

La proliferación de guerras y conflictos armados son cada vez más en el planeta, lo que genera verdaderas situaciones de crisis por los desplazamientos que producen, añadió Guterres en un acto público efectuado hoy en Quito por el Día Internacional del Refugiado, que se celebrará el próximo miércoles.

Guterres visita actualmente Ecuador para observar las políticas en favor de los 56.000 refugiados que residen en este país andino, el 95 por ciento de ellos colombianos.

Varios grupos que trabajan con refugiados en Ecuador celebraron hoy su día con un encuentro en un parque central de Quito, donde se presentó una feria de alimentos y artesanías elaboradas por desplazados y a la que acudieron autoridades nacionales y de Acnur.

El alto comisionado destacó que el inicio de la conmemoración por el Día del Refugiado inicie en Ecuador, como una "demostración y aprecio para el pueblo y Gobierno de Ecuador, que es el país de la región que más refugiados ha acogido".

Lamentó que en el mundo proliferen los conflictos, pero subrayó que, "si las nuevas crisis se multiplican, las viejas crisis parecen que no quieren morir".

Ello, dijo, genera el problema del refugio que involucra a personas "están huyendo de la violencia y de la guerra y que tiene que procurar la protección en un país vecino o aún más lejos".

Por esa razón "es necesario que la tolerancia venza, que la gente sepa vivir en conjunto, que comprenda que la diversidad es una riqueza", apostilló.

De su lado, el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, destacó que la mayoría de refugiados que han llegado a su país han contribuido con el desarrollo nacional y recordó que ellos "tienen los mismos derechos que los ecuatorianos".

"Bienvenidos a este país que tiene un corazón muy grande y que tiene ganas de crecer junto a ustedes", agregó el canciller, tras parafrasear a Guterres y afirmar que "las migraciones y el refugio han acompañado a la historia de la humanidad".

"Más allá de ser una política de Estado con un procedimiento legal, Ecuador ve al refugio como un acto de elemental cumplimiento y respeto del derecho internacional humanitario, como un gesto de nobleza y defensa de la vida de todo ser humano", remarcó Patiño.

Sin embargo, criticó a ciertos medios de información que han vinculado a la política de fronteras abiertas del Gobierno con el incremento de la delincuencia y dijo que menos de un 2 por ciento de refugiados tiene algún problema con la justicia, pues la mayoría "respeta las leyes y trabaja dignamente en Ecuador".

Patiño fue más allá y aseguró que la sociedad planetaria debería "reconocer los sueños, la esperanza, el valor y la dignidad, la esperanza en un futuro mejor de los 43 millones de refugiados del mundo".

Asimismo, dijo que "la solidaridad es de ida y de vuelta" y que los ecuatorianos deberían brindar el mismo respeto a los inmigrantes que residen en el país, como el que se exige para los casi tres millones de compatriotas que viven en otras naciones.