El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, advirtió hoy en México, dos días antes del comienzo de la cumbre del G20, de que las tensiones políticas "van aumentado" como consecuencia de la crisis de deuda y de las finanzas europeas, aún sin resolver de manera definitiva.

"Es muy importante, no solo para los europeos sino para el conjunto de la economía global, que seamos capaces de encontrar una dirección para esto" en el seno del G20, declaró el máximo responsable del BM.

En una sesión de trabajo titulada "Repensando el Grupo de los Veinte (G20)" moderada por el presidente de México, Felipe Calderón, y previa al inicio de la cumbre, previsto para el lunes, Zoellick dijo que no creía "que todos los detalles pudieran ser resueltos" en Los Cabos pero sí esperaba que hubiera avances.

"Creo que con cuatro años en esta declive económico, se pueden sentir tensiones políticas aumentando", agregó.

El alto representante del BM cree que uno de los grandes retos para los líderes en la cumbre de los días 18 y 19 de junio en Los Cabos, será el de darse cuenta de que "la economía es una, que es global, y ver cómo mover a sus economías nacionales de modo que creen un mayor bien común internacionalmente".

Además Zoellick consideró que era importante que no sean desplazados de la agenda de los líderes cuestiones relevantes como las relacionadas con la seguridad alimentaria, el medio ambiente y el desarrollo o el impulso a las infraestructuras en época de crisis.

No obstante el presidente del BM, quien dejará el cargo en julio en manos del también estadounidense Jim Yong Kim, señaló que "en último término la efectividad del G20 será medida en términos de sus resultados en los acontecimientos de alto perfil".

Un enfoque amplio, de medio y largo plazo con medidas muy concretas para impulsar el crecimiento y el empleo es precisamente el que ha promovido México, preocupado en las horas previas a la cumbre por que los acontecimientos en Europa resten peso en Los Cabos a otros temas.

Con ello están de acuerdo algunas ONG que temen que un exceso de atención a los problemas de la Eurozona impida avances importantes en otras áreas relacionadas con la economía global y con la agenda del cambio climático y el desarrollo.