Vicente Fernández se ha querido despedir de sus seguidores de Madrid demostrando que sigue siendo "cojonudo" y que todavía no hay un heredero que le pueda suceder en el trono como "Rey de la ranchera".

Ni siquiera el embajador de su país en España se ha querido perder la oportunidad de agradecerle su casi medio siglo de carrera en un Palacio de Vistalegre engalanado de banderas de Ecuador, Venezuela y, sobre todo, mexicanas y colombianas.

Enfundado en su negro traje de charro, siempre con los detalles dorados, y hasta con una pistola en la funda, ha salido el de Huentián para saludar caballerosamente a la plaza de toros poco minutos después de las nueve y arrancar los primeros vítores con "Millón de primaveras".

Mientras sonaban "Por tu maldito amor", "La primera con agua", "Guadalajara" o "Estos celos", solo una mínima parte de los temas que componen sus más de un centenar de discos, ninguno de los asistentes ha permanecido en sus asientos.

Así ha sido durante las dos horas y media de concierto, mientras coreaban los más de cuarenta temas que ha interpretado el cantante sin realizar ninguna pausa más allá del respiro para beber de un vaso siempre lleno, los momentos en que ha cedido el micrófono al público y las frases con las que ha acompañado a varias canciones.

Ha sido entonces cuando ha recordado a sus hijos Vicente y Alejandro, también cantantes; ha prometido que seguiría cantando mientras le siguieran aplaudiendo; y hasta ha realizado la declaración de intenciones para la noche: "Vengo a demostrarles que sigo siendo cojonudo", siéndolo a tenor de la reacción del público.

La exhibición vocal del "Rey" ha sido especialmente entregada en "Acá entre nos", cuando el Palacio se ha quedado a oscuras con un único foco sobre él, dejando en la penumbra a la docena de "Mariachis Aztecas" ataviados de blanco que le han acompañado.

La voz, en este caso del público, ha destacado durante "Sigo siendo el Rey", durante la que un Fernández, ya visiblemente cansado y sin chaqueta, ha recibido todo el reconocimiento de su público.

Algunos de ellos han querido demostrárselo personalmente intentando subir al escenario, cosa que han logrado primero una mujer pertrechada con una enseña colombiana y después un joven que se ha abrazado al cantante antes de ser arrastrado por los agentes de seguridad de la organización.

Reconociendo el cariño que le ha brindado durante su carrera España y buscando emocionar aún más al público, para el final de la noche se ha guardado "México lindo y querido", el bolero "Si nos dejan" a ritmo de ranchera y su mítico "Volver, volver" que Madrid no le volverá a oír cantar.

La noche solo se ha enturbiado una vez que el artista ya no estaba sobre el escenario, cuando los agentes de seguridad han intervenido para desalojar a varias personas del foso, una acción que ha sido contestada con abucheos y lanzamientos de envases de plástico por parte de algunos presentes.

Tras la capital, a Vicente Fernández solo le queda despedirse mañana del público de Murcia, antes de volar a Estados Unidos para continuar con su gira de adiós a los 72.