Graeme McDowell y Jim Furyk superaron el sábado el mayor desafío del presente US Open: quedar abajo del par de campo. Tiger Woods perdió esa batalla y mucho más.

Woods se derrumbó en la tabla de marcadores, mientras que McDowell y Furyk compartieron el primer puesto, de cara a la última ronda.

El norirlandés McDowell mostró el temple que le permitió conquistar este torneo hace un par de años pero en otra costa del país, en Pebble Beach. Constantemente embocó tiros para salvar el par y finalizó con un tiro de aproximación a menos de metro y medio del hoyo 18.

Ello preparó la escena para un birdie que lo dejó en 68 impactos, dos debajo del par, en la tercera ronda.

Momentos después, Furyk, quien también ha sido campeón del US Open, efectuó un putt de casi cinco metros para embocar en el 17, lo que permitió que cerrara la ronda con 70 impactos, en par.

Los dos golfistas, que han ganado ya torneos majors, tienen un acumulado de uno bajo par. Son por ende los únicos que se pudieron colocar abajo del par en el complicado campo del club Olympic.

Furyk ha ido más allá, al ser el único golfista en esta edición del torneo que no ha terminado una sola ronda arriba del par.

El sueco Fredrik Jacobson firmó una tarjeta de 68 golpes para colocarse a dos de los punteros.

Woods, quien compartía la punta luego de 36 hoyos, se hundió con seis bogeys y apenas un birdie, en una ronda de 75 golpes. El astro, 14 veces ganador de majors, comenzará la última ronda a cinco del primer lugar.

Vestido con una polo color de limón, Woods se agrió más que ese cítrico. Cayó de la punta con dos bogeys en los primeros tres hoyos, no pudo apuntarse un birdie en el tramo del Olympic que suele permitir que los golfistas ganen terreno y terminó con un bogey en el 18.

Sólo ocho marcadores fueron peores que el de Woods en la tercera ronda. Fue el mayor número de golpes dado por el estadounidense en una ronda de un major cuando ha comenzado como líder.

No todo está perdido para Woods ni para los demás. En un torneo que está haciendo válida su reputación de desafiante, nadie ha podido tomar una gran ventaja.

El argentino Angel Cabrera tuvo una buena jornada, al firmar una tarjeta de 69 golpes. Aún así siguió rezagado, con un total de 217, siete arriba del par.