Decenas de miles de trabajadores italianos desfilaron el sábado por Roma para protestar por la reducción de las pensiones, los aumentos impositivos y las reformas laborales impuestas por el gobierno de Mario Monti y demandar al mismo tiempo un trabajo más estable, especialmente para los jóvenes.

La manifestación organizada por los principales grupos sindicales italianos ocurrió al día siguiente que Monti intentara evitar el contagio de la crisis de la deuda soberana europea. Su gabinete aprobó el viernes medidas por 80.000 millones de euros (100.000 millones de dólares) para fomentar el crecimiento económico, achicar el sector público y reducir la deuda nacional.

En siete meses en el poder, el gobierno de tecnócratas de Monti ha reducido las pensiones y reformado el sistema laboral para facilitar el despido de los trabajadores y aumentar los impuestos que han mermado los ingresos de los italianos, que ya padecían privaciones y un desempleo juvenil del 36%.

El sábado, Monti dijo que las últimas medidas indican el comienzo de la "segunda etapa" del programa de su gobierno, para fomentar el crecimiento en una economía sumida ya en una fuerte recesión. La semana pasada, las autoridades de estadísticas confirmaron que la economía se contrajo un 0,8% en el primer trimestre, la peor cifra en tres años.

En el colorido desfile del sábado, lleno de banderas sindicalistas y globos, los trabajadores de mayor edad se quejaron que sus pensiones no llegan a fin de mes, especialmente ante los nuevos impuestos en las residencias principales, y que sus hijos tienen menos oportunidades de trabajo.

"Vuelven a la misma gente más pobre, la gente jubilada", dijo Emilio Scappini, un conductor de tren retirado según el cual su hija gana apenas 400 euros (505 dólares) al mes. "Pero no es solamente ella, sino todos los jóvenes. Y Monti no lo ha comprendido".