ASUNCION – Tras la sangrienta balacera entre policías y campesinos que dejó seis agentes y once labriegos muertos, el sábado asumieron sus cargos el nuevo ministro del Interior y el jefe de la policía paraguaya con el objetivo de restablecer la seguridad en el distrito de Curuguaty, al noreste de la capital.
La refriega con armas de fuego en una reserva forestal en las afueras de Curuguaty, a casi 400 kilómetros de Asunción, duró ocho horas el viernes. Los incidentes se produjeron cuando la policía, cumpliendo una orden judicial, intentó desalojar a los aproximadamente 150 campesinos que invadían el predio para luego solicitar su expropiación.
En las últimas horas del sábado un grupo de familiares y amigos de los invasores ingresó a la reserva eludiendo el retén policial, y rescataron dos cadáveres de campesinos, incrementándose el número de fallecidos a once. Paramédicos del hospital público de Curuguaty levantaron los cuerpos por orden de la fiscalía, para llevarlos a la morgue.
Los rescatistas fueron organizados por iniciativa del periodista local Julio Colmán, director de la radioemisora Curuguaty quien se quejó del presunto desinterés de los policías para iniciar la búsqueda.
El presidente Fernando Lugo designó al ex fiscal general del Estado Rubén Candia como nuevo ministro del Interior y al comisario Arnaldo Sanabria en la jefatura de la policía nacional, en reemplazo de los destituidos Carlos Filizzola y comisario Paulino Rojas, respectivamente.
La designación de Sanabria generó fuertes críticas de los medios locales porque fue quien dirigió el viernes el cruento operativo de desalojo.
Además, el ex fiscal Eduardo Petta recordó que ordenó su detención en 2002 al sorprenderlo vestido de civil en una acción aparentemente ilegal de tráfico aéreo de cigarrillos y armas de fuego hacia Argentina. "Lastimosamente Sanabria quedó impune por un tecnicismo judicial que atacó la forma del expediente y no el fondo del presunto hecho punible", señaló el ex agente del ministerio público.
Diógenes López, líder de la Organización de la Lucha por la Tierra, dijo en entrevista con The Associated Press que en la selva "están más de 20 compañeros, algunos heridos, con esposas y niños deseando entregarse pero nos llamaron por teléfono celular para que busquemos a organizaciones de derechos humanos para mediación y evitar que los policías los acribillen como venganza".
Agregó que "esta madrugada llovió intensamente así que estarán en pésimas condiciones de salud".
Sanabria declaró a periodistas que "el objetivo nuestro en la reserva forestal era dialogar con los criminales para que se entregaran en forma pacífica pero decidieron atacar a nuestros agentes. ¿Qué le vamos a hacer? En cuanto a otros antecedentes míos, siempre estuve involucrado en operativos contra la delincuencia, pero mi hoja de servicio está sin mancha, por eso llego hoy a ser comandante".
En tanto Candia, militante del opositor Partido Colorado y ex ministro de Justicia y Trabajo en el gobierno de Nicanor Duarte (2003-2008), dijo brevemente en conferencia de prensa que ordenó la persecución de los invasores, a quienes calificó de criminales, para detenerlos y ponerlos a disposición de la justicia.
Luego del enfrentamiento del viernes con los policías, el resto de los campesinos se dispersó al interior de la reserva de 2.000 hectáreas, propiedad del ex senador Blas Riquelme del Partido Colorado.
Celestino Olmedo, líder del Movimiento Agrario del Paraguay, una de las organizaciones que impulsó el ingreso a la reserva forestal, señaló que "este es el momento en que Lugo debe definirse: o apoya a los campesinos pobres sin tierra o los liquida a través de las armas de sus policías", dijo en entrevista con la estatal radio Nacional.
Olmedo anunció la realización de una asamblea popular en el pueblo Capiibary, cercano a Curuguaty, para definir el rumbo de la organización.









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