Un grupo de católicos tradicionalistas enardecido destruyó al menos 19 casas de indígenas evangélicos a los que expulsaron de la comunidad Yashtinin, en Chiapas, por diferencias religiosas.

El vocero de los expulsados, Jesús Felipe Hernández, dijo que el viernes, mientras ellos abandonaban el pueblo, decenas de personas con machetes, hachas y marros destrozaron sus viviendas.

"Tuvimos que salir de noche porque tuvimos miedo de quedarnos en la comunidad", dijo Hernández. Las diferencias religiosas han estado presentes por años en la etnia tzotzil pero crecieron hace unos días cuando un grupo de católicos amenazó con expulsar del pueblo a los evangélicos si no abandonaban sus creencias y se sumaban al catolicismo.

Unos 40 indígenas de seis familias integrantes de la iglesia Maranatha se negaron a abandonar su fe. Hernández aseguró que sus oponentes les dieron un ultimátum para abandonar Yashtinin en tres días. Les dijeron que si no se iban por propia voluntad "íbamos a ser amarrados, quemados vivos y las mujeres y niñas iban a ser violadas", aseguró Hernández.

Agregó que "el 10 de junio nos obligaron a firmar un documento para salir por las buenas o por las malas de la comunidad. Primero nos encarcelaron un día, nos amenazaron y nos expulsaron".

La Secretaría de Pueblos y Cultura Indígenas del Estado ha llevado alimento, medicinas y cobijas al refugio donde se encuentran los evangélicos pero ningún funcionario a ido a Yashtinin porque no hay condiciones de seguridad.

El representante de los pueblos evangélicos en Los Altos de Chiapas, Edras Alonso, hizo un llamado urgente a las autoridades estatales a atender esa y otras comunidades indígenas donde los conflictos religiosos están recrudeciendo.

"No es la primera vez que está sucediendo, hay agresiones, hay amenazas contra hombres y mujeres de matarlos, de violarlas. Se han firmado acuerdos con los católicos para respetar las creencias religiosas, pero en las comunidades no se respetan", dijo Alonso.