La Francia de ultramar vota ya hoy en la segunda y definitiva vuelta de las elecciones legislativas, que renovarán la composición de la Asamblea Nacional con los socialistas del presidente François Hollande como favoritos.

Las votaciones del sábado se celebran en Guadalupe, Guayana, Martinica, Saint-Barthélemy, Saint-Martin, Saint-Pierre-et-Miquelon, la Polinesia Francesa y los residentes franceses en territorio americano.

Estos comicios preceden a la jornada electoral en la metrópoli, que se celebra mañana, en los que en total unos 46 millones de franceses están llamados a votar por los candidatos que ocuparán los 577 escaños, por otras tantas circunscripciones.

Treinta y seis de ellos ya están asignados al vencer claramente en la primera vuelta de los comicios, celebrados el 9 y 10 de junio; de ellos 22 son para los candidatos del Partido Socialista (PS), que espera alcanzar la mayoría absoluta con sus aliados más próximos de la izquierda.

En los sondeos difundidos el viernes, último día en que era posible publicarlos, el PS sale como claro ganador, aunque la duda está en saber si obtendrá en solitario los 289 escaños que le adjudican automáticamente la mayoría absoluta en la Cámara baja del Parlamento galo.

El de Ipsos augura que el PS alcanzará entre 284 y 313 diputados en la próxima Asamblea Nacional, mientras que el publicado por OpinionWay asegura que obtendrá como mínimo, junto con sus aliados radicales, entre 295 y 330 escaños.

La holgura con la que ganen los socialistas será clave para definir el margen de maniobra que el Gobierno nombrado por el presidente Hollande y que preside Jean-Marc Ayrault tendrá en los próximos cinco años para aplicar políticas que estarán definidas por un entorno económico de crisis.

Algunos expertos consultados por Efe durante los últimos días opinan que la mayoría absoluta de los socialistas permitiría a Hollande aplicar políticas menos escoradas hacia la izquierda y dirigidas a continuar con un plan de ajuste destinado a evitar el contagio de la crisis de la eurozona.

Una clara victoria del PS dejaría además manos libres a Hollande para dedicarse a la tarea de recomponer la relación con Alemania, dañada en los últimos días precisamente a propósito de las divergencias con la canciller Angela Merkel sobre la manera en la que se debe enderezar la situación de los países del euro.

La segunda vuelta de las elecciones legislativas -en las que se espera un elevado nivel de abstención, tras el casi 43 % de la primera vuelta- llega después de una semana intensa en lo político.

La aparición en escena de un "tuit" de la novia de Hollande, la periodista Valérie Trierweiler, en el que apoyó al candidato disidente socialista que pugna por la candidatura a un escaño con la expareja del presidente, Ségolène Royal, añadió una polémica con amplio eco internacional.

Los ojos también están puestos, además de en el porcentaje que alcancen los socialistas, en el comportamiento del ultraderechista Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen, cuyo partido tiene muchas posibilidades de regresar a la Asamblea, de la que está ausente desde 1988.

Además, la ausencia de una consigna de voto desde las filas conservadoras de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) del expresidente Nicolas Sarkozy ha evitado la exclusión del FN.

Del porcentaje de votos que los conservadores obtengan finalmente en estos comicios dependerá su línea política y quiénes se disputarán la presidencia de la UMP durante el congreso que se celebrará a partir de septiembre.