El alero LeBron James regresó a Miami más líder que nunca después que los Heat lograsen el triunfo (96-100) en el segundo partido de las Finales de la NBA, que disputan al mejor de siete contra los Thunder de Oklahoma City y que ahora registran un empate (1-1).

James, que disputa por tercera vez el título de campeón de liga como profesional, la segunda con los Heat, respondió al reto de líder del equipo y su acierto en los momentos decisivos del segundo partido hizo posible el triunfo cuando los Thunder después de haber estado 17 puntos en desventaja se colocaron a sólo dos (96-98).

Sin embargo, esta vez los Thunder no pudieron completar la remontada porque James surgió como el Jugador Más Valioso (MVP) de la liga y en el campo también justificó la petición que antes del partido les hizo a jugadores como el escolta Dwyane Wade y al ala-pívot Chris Bosh, de que tenían que darle más apoyo y hacerlo mejor si querían ganar.

Ambos, junto al veterano Shane Battier, convertido en el factor sorpresa ganador, respondieron a la petición de James que también estuvo sobresaliente en el reto de superar el "síndrome" de desaparecer en las Finales.

"Establecimos el camino a seguir, si luchamos durante los 48 minutos, somos agresivos en ataque y defendemos, no hay ninguna duda que vamos a tener grandes posibilidades de volver a ganar", declaró James. "Logramos lo que queríamos, pero un triunfo no nos garantiza nada de cara al resto de la serie".

James reiteró que la gran labor que hicieron dentro de la pintura les abrió las puertas del triunfo y sobre todo con el protagonismo de Bosh en los rebotes.

"Bosh hizo un trabajo excepcional y lo mismo Wade, que confirmó toda la clase y lo que vale", alabó James. "Cuando mis compañeros juegan como saben y pueden es muy difícil que perdamos".

James, que busca su primer anillo de campeón, dijo que lo que había quedado muy claro en los dos primeros partidos es que el equipo que juegue con mayor agresividad en el ataque será el que al final tenga más opciones de conseguir la victoria.

Por su parte, el entrenador de los Heat, Erik Spoelstra, reconoce que el factor campo cuando se juegan unas Finales no es decisivo sino la manera como juegue cada equipo.

"Logramos la victoria en Oklahoma City porque fuimos más agresivos que en el primero y además lo hicimos durante todo el partido", declaró Spoelstra. "Ganar el tercero es nuestro reto y tendremos que hacer aun mejor las cosas".

Mientras, Durant, la gran figura de los Thunder, amigo y gran rival de James, también llegó a Miami con la lección aprendida que los partidos son de cuatro periodos no de sólo dos o tres, y que el riesgo de dejar todo para el final a veces no resulta como sucedió en el segundo partido.

"Aprendimos la lección de lo que no hicimos bien durante el segundo partido y llegamos a Miami con la idea muy claro que el factor que defina estas Finales será el juegue siempre más agresivo en ataque", declaró Durant, que anotó 36 y 32 puntos, respectivamente, en los dos primeros partidos.

Sin embargo, los Thunder no jugaran bien en el primer cuarto del segundo partido cuando permitieron que los Heat lograsen un parcial de 2-18, que fue el que cavó su derrota.

"Eso lo tenemos muy claro que no volverá a suceder", señaló Durant, que admitió que su falló a canasta en los últimos segundos del partido les costó perder la oportunidad de al menos haber forzado la prórroga. "El equipo siempre confía en mi y no respondí de la misma manera".

Los que si han respondido a las Finales son los aficionados que por seguir el duelo entre James y Durant han establecido audiencias de televisión que no se recordaban desde que Los Ángeles Lakers tenían a la pareja formada por Shaquille O'Neal y Kobe Bryant.

James y Durant son el gran atractivo y lo seguirán siendo en los próximos partidos de una serie que puede alargarse hasta el séptimo y decisivo.

Spoelstra considera también que la igualdad que se ha dado en los dos primeros será la tónica que permanecerá, mientras que Scott Brooks, el entrenador de los Thunder, piensa que si su equipo juega con más intensidad desde el inicio podrá sufrir menos al final y tener más opciones de ganar.

"No salimos con la dureza con la que necesitábamos salir. Somos un equipo agresivo, de contacto físico", destacó Brooks. "La mentalidad defensiva no estaba donde debía estar, y esperamos poder cambiar esa situación con vistas al tercer partido".

La respuesta la tendrán el domingo cuando en el American Airlines Arena se enfrenten a uno de los públicos más ruidosos de la NBA y a unos Heat, que regresaron con un valioso empate y un líder ganador y reivindicado.