Los ahorristas de toda Europa huyen de la crisis de la deuda soberana del continente. En Europa, y en los países más afectados, la gente retira sus ahorros de los bancos en tiempos de creciente crisis financiera. Por temor a la devaluación o a que los bancos se encuentren al borde del colapso y que sus gobiernos no puedan hacer valer el seguro de sus depósitos, como en Grecia, España y otros lugares, los ahorristas están retirando su dinero.

Esos miles de millones de euros se están acumulando "bajo el colchón" o están siendo depositados en bancos de economías más estables.

En Grecia y España, dos de los países más afectados por la crisis de la deuda soberana en las 17 naciones de la eurozona, ahorristas y empresarios comenzaron a retirar ya dinero de sus bancos. Temen que su dinero pueda ser convertido en una nueva divisa a un valor muy inferior o porque sus bancos estén al borde del colapso.

Por ahora es apenas un "trote", no una verdadera corrida. Pero amenaza con socavar las finanzas de los prestamistas. Y si se convierte en una corrida después de la crucial elección griega del domingo, podría acelerar el desastre financiero en Europa y extender el torbellino al resto del mundo.

Desde que estalló la crisis de la deuda soberana a finales del 2009, los depósitos han caído un 30% y los ahorristas han retirado unos 72.000 millones de euros (90.240 millones de dólares) de sus bancos, con un importe total de las familias y empresas en 165.900 millones de euros (207.940 millones de dólares) en abril, según las últimas cifras del Banco de Grecia.

Los depósitos españoles han bajado casi un 6% en el último año. Los hicieron vertiginosamente en abril en unos 3.100 millones de euros, el 1,8%, a 1.624 billones al empeorar los problemas de los bancos en proporción alarmante.

Todo ello pese al hecho de que los depósitos están garantizados por el gobierno hasta 100.000 euros en la eurozona por cuenta bancaria.

La situación bancaria española se desintegró rápidamente a fines de mayo, cuando el segundo banco del país anunció que necesitaba 19.000 millones de euros de capital para permanecer a flote. Bankia negó las informaciones de una corrida de sus clientes a retirar el dinero, pero el rescate asustó a los españoles que presumían la seguridad de su dinero.

La cliente de Bankia Rosa Monsivais decidió que debía retirar su dinero de Bankia a otro banco más seguro. Eligió un banco extranjero con operaciones en España, el holandés ING.

Demoró más de lo pensado, con una espera de días hasta saber que el dinero se encontraba en su nueva cuenta.

"Me asustó un poco. Tomé todo mi dinero y lo puse en ING", explicó Monsivais, una artista gráfica de 41 años que no quiso aclarar cuánto dinero traspasó. "Empero, fue necesaria una semana completa para efectuar este tipo de transacción, leía todos los días el periódico y me asustaba".

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Paphitis contribuyó desde Atenas, McHugh desde Frackfort, y Barry desde Milán. Además contribuyeron Harold Heckle en Madrid y Robert Barr y Cassandra Vinograd en Londres.