Mientras los soldados sirios arreciaban los ataques a los rebeldes, el jefe de los observadores de la ONU en Siria alertó el viernes que la nueva agudización del cruento conflicto amaga con anular la misión y provocar la salida de su fuerza desarmada.

La misión de observadores, con el objetivo de terminar con la violencia que empezó hace más de un año, es la única parte activa del plan internacional de paz que el enviado especial de la ONU, Kofi Annan, forjó hace dos meses. Las potencias occidentales han puesto sus esperanzas en el plan, debido en parte que no hay otras opciones a la mano. Una eventual intervención militar tiene poco apoyo, y varios paquetes de sanciones no han hecho mucho por detener el derrame de sangre.

"La violencia en los últimos 10 días ha sido intensificada deliberadamente por las dos partes en conflicto, con pérdidas en ambos bandos y riesgos significativos para nuestros observadores", advirtió el general Robert Mood en declaraciones a los periodistas en Damasco. "La escala de violencia limita nuestra capacidad de observar, verificar, reportar, así como de asistir en el diálogo local y en los proyectos de estabilidad".

Mood también expresó que entre los Estados que han aportado observadores existe el temor de que el riesgo está llegando a una situación inaceptable para la continuación de la misión. Se abstuvo de mencionar detalles.

De acuerdo con activistas, unas 14.000 personas han sido muertas en la violencia suscitada por el levantamiento contra el presidente Bashar Assad que empezó en marzo de 2011.

Las declaraciones de Mood fueron el más claro indicio hasta ahora de que el plan de Annan parece desintegrarse. El régimen y la oposición han ignorado el cese al fuego que debió regir desde el 12 de abril.

El viernes, el régimen sirio mantuvo una ofensiva enconada sobre zonas rebeldes en varios puntos del país, en una de las escaladas de la violencia más graves desde que Annan consiguió la tregua.

Un activista en la ciudad norteña de Aleppo afirmó que la tropa siria, apoyada con helicópteros y tanques, estaba enfrascada en "fieras batallas" en la localidad de Anadan que está en poder de los insurgentes, así como en otros lugares de la región.

Sin embargo, la violencia no impidió que millares de personas se manifestaran el viernes contra el presidente Bashar Assad en la ciudad de Aleppo.

Las fuerzas de seguridad abrieron fuego sobre manifestantes en varias ciudades y mataron al menos 10 personas, dijeron activistas.