El Gobierno del presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció hoy la suspensión temporal de la deportación de cientos de miles de niños y jóvenes inmigrantes en situación ilegal, una medida con la que puede reconquistar el voto hispano con vistas a lograr la reelección en noviembre.

No es justo expulsar a cientos de miles de jóvenes con talento que "son estadounidenses de corazón" y han hecho "contribuciones extraordinarias" al país, subrayó Obama en una comparecencia en la Rosaleda de la Casa Blanca en la que justificó el cambio en la política de deportaciones anunciado hoy por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

Se trata de los niños y jóvenes "que estudian en nuestras escuelas, que juegan en nuestros vecindarios, que son amigos de nuestros hijos", indicó Obama, quien agregó que "se han criado como estadounidenses y se sienten parte del país".

El objetivo de la decisión de hoy, contenida en una ley ejecutiva del DHS que entrará en vigor de inmediato y que beneficiará sobre todo a la población hispana, es que la política de inmigración "sea más justa y eficiente", señaló el presidente.

"No es una amnistía, no es la inmunidad" ni da derecho a la ciudadanía, sino una medida "temporal" para dar "cierto alivio y esperanza a gente talentosa", advirtió.

Los inmigrantes indocumentados que podrían beneficiarse deben probar que llegaron a Estados Unidos cuando tenían menos de 16 años, que han residido en este país durante al menos cinco años antes de este anuncio y que se encuentran en el país a día de hoy.

La lista de requisitos incluye que los jóvenes estén matriculados actualmente en la escuela, se hayan graduado de la escuela secundaria o hayan obtenido un diploma equivalente, o sean veteranos dados de baja en forma honorable de las Fuerzas Armadas o el Servicio de Guardacostas.

Asimismo, deben tener un historial que no incluya condenas por delitos graves o repetidos, y que indique que "no presentan algún otro tipo de amenaza para la seguridad nacional o la seguridad pública".

Fuentes del Gobierno calculan que al menos 800.000 jóvenes podrían beneficiarse de esta medida, mientras que el Centro Pew Hispano eleva esa cifra hasta 1,4 millones.

Obama prometió en la campaña de 2008 una reforma migratoria integral que no ha llevado a cabo.

Esa promesa incumplida y el aumento de las deportaciones, con más de 396.000 personas expulsadas en el año fiscal 2011 frente a las 389.000 del periodo anterior, han creado malestar y descontento entre los hispanos, uno de los grupos que dio mayoritariamente su apoyo a Obama en 2008.

Así que el anuncio de hoy puede incrementar las posibilidades de reelección de Obama a menos de cinco meses de los comicios, sobre todo si se tiene en cuenta que los republicanos se han opuesto sistemáticamente a cualquier medida que pueda suponer una legalización de los inmigrantes indocumentados.

El probable rival de Obama en noviembre, el republicano Mitt Romney, sostuvo hoy que la suspensión temporal de las deportaciones dificulta llegar a una solución "a largo plazo" sobre el problema de la inmigración ilegal.

"La situación de jóvenes que llegan aquí por causas ajenas a su voluntad es una cuestión importante y debería ser resuelta sobre una base a largo plazo", afirmó Romney en una declaración en Nuevo Hampshire, donde inició una gira electoral en autobús por seis estados.

En enero pasado, Romney prometió vetar la ley conocida como Dream Act si gana en noviembre y el Congreso la aprueba.

Esa ley, bloqueada en el Congreso en 2010 por los republicanos, permitiría la legalización de estudiantes indocumentados que entraron en EE.UU. antes de los 16 años y completan al menos dos años de universidad o se inscriben en las Fuerzas Armadas.

Para Obama, por contra, el siguiente paso debe ser la aprobación del Dream Act en el Congreso y acometer una reforma migratoria integral.

Cientos de personas, la mayoría hispanos, se reunieron frente a la Casa Blanca para celebrar el cambio en la política de deportaciones, que para ellos es casi un Dream Act.