Médicos Sin Fronteras (MSF) pidió hoy a la comunidad internacional que busque "soluciones" para el medio millón de somalís que viven en Dadaab (Kenia), el mayor campo de refugiados del mundo, a 100 kilómetros de la frontera con Somalia.

En un comunicado emitido en Nairobi con motivo de la celebración del Día Mundial del Refugiado el próximo 20 de junio, la organización no gubernamental (ONG) subraya la "necesidad urgente" de atajar la situación "cada vez más insegura" de esas personas.

"Hoy, aunque la gente recibe alimento, Dadaab ya no es un refugio", afirmó Elena Velilla, representante de MSF en Kenia.

"¿Cuántas crisis nutricionales o epidemias de sarampión hacen falta para empezar a buscar una solución?", se preguntó Velilla.

Tras la crisis humanitaria de 2011, marcada por la hambruna que azotó Somalia, refugiados de ese país del Cuerno de África -mujeres, niños y ancianos en su mayoría- siguen llegando a Dadaab, si bien el campo "ya no les ofrece seguridad".

MSF recuerda que, después del secuestro de dos de sus cooperantes el pasado octubre (las españolas Blanca Thiebaut y Montserrat Serra), la seguridad en Dadaab ha empeorado, lo que ha ralentizado las actividades de ayuda humanitaria en el campo, que ha registrado brotes de sarampión y cólera en los últimos ocho meses.

La ONG insta a la comunidad internacional a resolver el problema "recolocando a los refugiados en una zona más segura en campos de un tamaño más manejable y creando oportunidades para que los refugiados puedan valerse por sí mismos".

"Un campo de refugiados -advirtió Velilla- no es una solución a largo plazo. Mientras no se tomen medidas, los refugiados somalís continuarán pagando por ello".

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin un gobierno efectivo.