El ministro nipón de Finanzas, Jun Azumi, aseguró hoy que Japón vigila de cerca la situación en Europa y se mostró confiado en que la próxima cumbre del G20 servirá para lanzar "mensajes contundentes" sobre la crisis en la zona euro.

"Estamos vigilando de cerca los esfuerzos europeos" para contener la situación, dijo Azumi en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo tres días antes de la reunión del G20 que tendrá lugar en México el próximo lunes y el martes.

Japón, que participará en la cumbre como miembro de las veinte economías más poderosas del mundo, acudirá representado por el primer ministro, Yoshihiko Noda, y el propio Azumi.

El ministro de Finanzas aseguró también que espera poder hablar con el secretario del Tesoro de EEUU, Timothy Geithner, para conocer de primera mano las medidas que estudia de cara a instar a los líderes europeos a nuevos esfuerzos para contener la crisis.

"Me gustaría escuchar directamente de él lo que tiene en mente, y en el caso de que sea algo en lo que podamos estar de acuerdo, instaré junto con EEUU a los (líderes) europeos a adoptar acciones", añadió Azumi.

Durante la cumbre se espera que los líderes del G20 busquen soluciones a la situación en la zona, que podría agravarse tras las elecciones que tendrán lugar en Grecia el próximo domingo y por la actual incertidumbre sobre el sistema financiero español, a pesar de la ayuda de hasta 100.000 millones de euros aprobada para su banca.

En la reunión también se espera que Japón reafirme su compromiso de mantener la disciplina fiscal y mejorar las cuentas del país, que cuenta con la mayor deuda pública de entre los países desarrollados de más del doble de su producto interior bruto (PIB).

En este sentido, Noda informará sobre el proceso de recuperación del país tras el terremoto y el tsunami que asoló el noreste japonés en marzo de 2011 y sobre su plan de reforma fiscal.

Esta medida, uno de los principales objetivos políticos de Noda, prevé el aumento del impuesto sobre el consumo de manera progresiva, desde el 5 % actual hasta el 10 % en 2015, aunque de momento afronta tanto el rechazo de los partidos opositores japoneses como el de facciones del propio bloque gobernante.