El nivel de endeudamiento de España aumentó en el primer trimestre del año, mientras el gobierno quiso lanzar un mensaje de confianza a la ciudadanía en una de las semanas más críticas para la economía ibérica desde su entrada en el euro.

El volumen de endeudamiento del estado español alcanzó el 72% del Producto Interno Bruto entre enero y marzo en comparación con el 65% del mismo periodo del año anterior y el 68% con el que se cerró 2011, según informó el Banco de España.

España ha duplicado su endeudamiento desde el estallido de la crisis en el 2008, aunque en general mantiene una situación fiscal bastante saludable si se compara con la media de endeudamiento de la Unión Europea, que es del 91% del PIB.

La presión de los mercados se mantuvo el viernes a pesar de los rumores de una acción conjunta de bancos centrales y entidades reguladores del mundo para inyectar liquidez y estimular unas economías nacionales vapuleadas por la crisis financiera que sacude la eurozona y las dudas sobre la continuidad de Grecia en el euro.

La tasa de interés de los bonos a 10 años, que llegó a relajarse casi 20 puntos, terminó cerrando al borde del 6,90%. Un nivel nunca visto en España desde su entrada en el euro en 1999 y próximo a la frontera de un rescate como el que solicitaron Grecia, Irlanda y Portugal.

El préstamo europeo de hasta 125.000 millones de dólares para que España ponga orden en su problemático sector financiero, ahogado en un mar de activos tóxicos vinculados al colapso inmobiliario, no ha tenido eco entre los inversionistas en un contexto de gran tensión en la Unión Europea ante las cruciales elecciones griegas del domingo, cuyo resultado podría marcar la continuidad o la salida del país heleno de la moneda única.

El gobierno reconoció que la situación es complicada, pero recordó que las tasas de interés en el mercado secundario son un indicador de futuras subastas de deuda, pero no marcan el sobrecosto para el Estado.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría volvió a pedir unidad de acción a Europa para salir adelante, con medidas a favor de la unidad bancaria y fiscal del bloque. Al tiempo que defendió la agenda reformista del gobierno conservador y la confianza en que la economía ibérica saldrá adelante.

"Aparte de lo que dicen los mercados, aquí hay un país que todos los días trabaja para salir adelante", dijo Sáenz de Santamaría al término del Consejo de Ministros ante la ola de pesimismo sobre el futuro que inunda el país. "España va a salir adelante".

"Indudablemente, todos tenemos que trabajar hacia una mayor Europa, hacia mayores cambios que permitan superar este momento de dificultad", añadió.

Mientras tanto, el presidente del gobierno español Mariano Rajoy se reunió con su compatriota y Comisario de Competencia de la Unión Europea Joaquín Almunia.

El conservador Partido Popular de Rajoy acusó el jueves a Almunia de deslealtad al país y pidió su dimisión por revelar detalles del rescate a los bancos españoles, tales como la tasa de interés y la posibilidad de liquidar algunas de las entidades más afectadas.

Sáenz de Santamaría dijo que la reunión transcurrió en un clima cordial. Los dos dirigentes hablaron sobre la situación general de España, Grecia y la eurozona, pero no entraron en detalles del préstamo europeo para los bancos españoles, dijo el portavoz de Almunia, Antoine Colombani.

Madrid dijo que no pedirá el crédito hasta conocer el resultado de las dos auditorías independientes sobre la cartera de activos bancarios. Después, se hará público el mecanismo de funcionamiento de la ayuda y precisó que mientras tanto no responderá a especulaciones.