Cuba demandó el viernes el cese de lo que calificó como una campaña de "fabricaciones" en torno a la salud de un contratista estadounidense preso en la isla y aseguró que éste está en buen estado físico.

La cancillería dijo en un comunicado que la salud de Alan Gross es buena y consideró que declaraciones contrarias de abogados y familiares al respecto "tergiversan" la realidad.

"El gobierno de Cuba lamenta las tergiversaciones que se están difundiendo sobre la salud del Sr.. Gross y ha respetado su derecho a la privacidad de la información médico-paciente", indicó.

El abogado de Gross, Peter Kahn, declaró esta semana que el estadounidense tenía dificultades para caminar y que le salió un bulto detrás del omóplato, al tiempo en que acusó al gobierno cubano de retener los resultados de una serie de exámenes que se le practicaron.

Gross, de 63 años, fue arrestado a finales de 2009 y sentenciado por un tribunal en 2011 a 15 años de cárcel por crímenes contra la soberanía de Cuba, en el más reciente conflicto de la rivalidad de más de 50 años entre Estados Unidos y la isla.

"Cuba demanda que cese esta campaña de fabricaciones, que de continuar, no dejará otra alternativa que difundir abundante información sobre el tema", advirtió la cancillería, sin ofrecer detalles.

Dijo que Gross pudiera estar en cualquier celda, pero se lo "mantiene en un hospital militar, no porque su estado de salud lo requiera, sino para asegurar las mejores condiciones de internamiento".

El abogado Kahn indicó que envió una carta a la cancillería expresando preocupación por la salud de su defendido y por la falta de información médica.

En tanto, la esposa de Gross --Judy-- dijo que había enviado medicamentos a su esposo desde su residencia en la capital estadounidense.

Gross "padece de enfermedades crónicas propias de su edad, para las cuales recibe tratamiento. Tiene una alimentación sana y balanceada", sostuvo el gobierno cubano. "Mantiene un régimen elevado de ejercicios, que demuestra su buen estado general de salud".

Gross fue arrestado al ingresar clandestinamente equipos de telecomunicaciones satelitales con los cuales buscaba construir redes de internet sin autorización.

El estadounidense trabajaba para la empresa Development Associates International, una firma que presta servicios a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, y que según las autoridades cubanas desarrolla programas para financiar una oposición artificial en Cuba y con el objetivo de lograr cambios en su sistema político.

Para La Habana, la actividad de Gross demuestra que Estados Unidos no desistió de interferir en sus asuntos internos y trata de destruir a la revolución, mientras Washington --que mantiene una política de sanciones contra Cuba-- reclamó la inmediata liberación del contratista.

Desde que fue sentenciado hasta la fecha, Gross recibió visitas de personalidades estadounidenses y líderes judíos locales.

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Andrea Rodríguez está en Twitter como https://twitter.com/ARodriguezAP