La multinacional estadounidense Coca-Cola ha anunciado que volverá a hacer negocios en Birmania (Myanmar) después de 60 años de ausencia, lo que dejará a Cuba y Corea del Norte como los únicos países del mundo al margen de su mercado directo.

La decisión del gigante de los refrescos se produce después del levantamiento de las sanciones contra Birmania anunciado por el Gobierno de Estados Unidos en respuesta a las reformas democráticas emprendidas por las autoridades del país asiático, en el que la marca americana comenzó a operar en 1927.

"La entrada planeada de Coca-Cola en Myanmar, tras la suspensión de las sanciones, se guiará por nuestros estándares de ética corporativa y política de derechos humanos y laborales y contra el pago de sobornos", afirmó en un comunicado la compañía con sede en Atlanta.

"Coca-Cola no ha operado en Myanmar en más de 60 años. Para establecerse, la compañía realizará inversiones significativas entre los próximos 3 y 5 años", agregó el comunicado.

Además, Coca-Cola indicó que la fundación que lleva su nombre donará 3 millones de dólares (2,3 millones de euros) para fomentar el empleo femenino en Birmania, donde espera empezar a vender refrescos en cuanto Estados Unidos conceda las licencias, lo que calificó de "inminente".

"Coca-Cola siempre ha optado por el optimismo en tiempos de cambio y progreso a lo largo del mundo", dijo el presidente y consejero delegado Muhtar Kent, quien se refirió a la caída del muro de Berlín y el restablecimiento de las relaciones comerciales y diplomáticas con Vietnam.

En 1979, la apertura económica de China permitió a la marca estadounidense entrar en el vasto mercado del gigante asiático.

La empresa nunca ha llegado a vender en Corea del Norte, mientras que salió de Cuba en los años 60 cuando el Gobierno de Fidel Castro inició el proceso de nacionalizaciones tras el triunfo de la revolución.

Los productos de Coca-Cola que se encuentran en estos países, incluida Corea del Norte, son introducidos por compañías independientes u otras vías.

El año pasado, las autoridades birmanas iniciaron un proceso de reformas de apertura económica y política que ha movido a la Unión Europea y a Estados Unidos a levantar paulatinamente las sanciones contra el país.