El jefe de la delegación brasileña en las negociaciones de la Río+20, André Correa do Lago, instó hoy a los países ricos a que acepten aumentar su ayuda al desarrollo sostenible ante las divergencias que impiden un acuerdo sobre el documento que será presentado en la cumbre de la próxima semana.

Los negociadores de cerca de 180 países reunidos desde el miércoles en Río de Janeiro tienen plazo hasta hoy para refinar el documento "El futuro que queremos", principal resultado de la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20, pero divergencias en varios asuntos, especialmente financieros, impiden un acuerdo.

Los negociadores de China y del G77, grupo que reúne a 130 países en desarrollo, llegaron a retirarse de uno de los grupos de trabajo en la noche del jueves ante la negativa de los países desarrollados de comprometerse con nuevos recursos para financiar el desarrollo sostenible.

El G77 y China, que negocian en conjunto, propusieron la creación de un fondo de 30.000 millones de dólares al año para financiar los proyectos de desarrollo sostenible que sean aprobados en la Río+20, pero la propuesta fue rechazada por algunos países ricos afectados por la crisis económica.

"Los países en desarrollo piden ese apoyo hace 40 años. Muchas cosas dejaron de ser realizadas porque faltaron recursos financieros y tecnológicos", alegó el jefe de la delegación brasileña en una de las sesiones.

"Los países en desarrollo están haciendo mucho en favor del desarrollo sostenible, pero podrían hacer más si contaran con cooperación. Vamos a seguir haciéndolo, pero lo haríamos mejor si contáramos con transferencia de recursos", agregó el negociador brasileño.

Uno de los capítulos del documento en que hay más divergencias es el de las llamadas "medidas de implementación", que son precisamente los recursos financieros necesarios para garantizar el cumplimiento del acuerdo y otras herramientas como la transferencia de tecnología y la capacitación de mano de obra en los países en desarrollo.

Pese a las diferencias entre las partes, Correa do Lago considera que "aún hay margen de negociación" y tiempo para llegar a un acuerdo.

Brasil, que como anfitrión asumirá la presidencia de la Conferencia en la noche de hoy, cuando termina el plazo de las negociaciones, considera que podrá alcanzar nuevos acuerdos hasta el próximo miércoles, cuando la Cumbre será inaugurada con la participación de cerca de 130 jefes de Estado y de Gobierno.

La organización no gubernamental Oxfam instó hoy al Gobierno brasileño a que, ante el "punto muerto de la conversaciones", asuma "un liderazgo que se necesita con urgencia" para salvar la Conferencia, de cuyo posible fracaso han advertido varios gobernantes y organizaciones internacionales.

"En la medianoche de hoy Brasil se hará cargo de la presidencia de las conversaciones, y con esto, de la responsabilidad de dirigir la Conferencia y de definir los resultados que darán forma a nuestro futuro desarrollo", según un comunicado de Oxfam.

Esta ONG considera necesario que Brasil convenza a los otros países a asumir compromisos que respondan a la urgencia de los actuales desafíos del planeta.

"Brasil ha demostrado su liderazgo al combatir la pobreza y la desigualdad en el país, pese a que todavía enfrenta desigualdades y los desafíos de la sostenibilidad. Llegó el momento para que Brasil demuestre su liderazgo a nivel internacional ", aseguró Stephen Hale, uno de los dirigentes de Oxfam, citado en el comunicado.