Las inversiones extranjeras deben ayudar, y no perjudicar, el objetivo de Mianmar de avanzar hacia una democracia plena, afirmó el jueves la líder de la oposición Aung San Suu Kyi al aprobar las gestiones a favor de su país después de décadas de aislamiento bajo un régimen militar.

La ganadora del Premio Nobel de la Paz dijo que la explotación del petróleo y gas de Mianmar es un tema particularmente delicado y que los recientes acuerdos entre su gobierno y China se realizaron en secreto. Las petroleras occidentales también han manifestado interés en invertir en la nación del sudeste asiático a medida que se van levantando las sanciones que pesaban sobre ella durante el régimen militar.

"Toda nueva inversión que llega debido al levantamiento o suspensión de sanciones debería aportar al proceso democrático en vez de restar", dijo Suu Kyi a la prensa en Ginebra, un día después de llegar a la ciudad suiza en su primera visita a Europa en 24 años.

"Me gustaría ver una política sólida y efectiva en Birmania y esto debería estar relacionado con el tipo de inversiones que invitemos", afirmó, refiriéndose a su país por el nombre que tenía antes de que la dictadura militar lo cambiara a Mianmar en 1989.

Su visita de dos semanas a Europa comenzó en Ginebra con un discurso el jueves ante la reunión anual de la Organización Internacional del Trabajo, cuya campaña contra la esclavitud y el trabajo infantil en Mianmar llamó constantemente la atención sobre la explotación del pueblo por parte de la junta.

La OIT decidió el miércoles recompensar a Mianmar por las reformas adoptadas hasta ahora levantando las restricciones a su participación en el organismo que rigen desde 1999.

Desde Suiza, Suu Kyi viajará a Oslo, donde el sábado pronunciará su discurso de aceptación por el Nobel que le otorgaron hace 21 años mientras estaba detenida por los militares. Poco antes había llevado a un partido prodemocrático a la victoria en las elecciones de Mianmar en 1990.

Cuando The Associated Press le preguntó si podía perdonar a la junta por haber despreciado el resultado de dichas elecciones y de haberla mantenido bajo arresto domiciliario durante 15 de los 22 años siguientes, respondió: "De algún modo no creo que me haya hecho nada a mí. No creo que tenga nada que perdonarle".