El escritor nicaragüense Sergio Ramírez dijo hoy en Tegucigalpa, ante literatos y estudiantes universitarios hondureños, que la literatura fracasa cuando el escritor "se toma en serio el papel de reivindicador y de servir como un instrumento político".

"La literatura fracasa cuando el escritor se toma en serio el papel de reivindicador, de servir como un instrumento político de denuncia o cuando quiere convencer al lector de su propia ideología o de sus propias posiciones políticas", señaló Ramírez en una disertación en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah).

El intelectual nicaragüense participó en un taller internacional de cultura auspiciado por la Unah, en el que además intervinieron los escritores hondureños Julio Escoto, María Eugenia Ramos y Eduardo Bahr.

Ramírez disertó en una conferencia sobre el "Rol de la novela en la transformación socio-cultural y política de América Central".

El escritor nicaragüense agregó que el papel del escritor es "servir como una especie de antena que capta lo que llega a los ojos del lector, como es la imaginación que se transforma en caracteres escritos y misteriosos".

"La literatura no plantea soluciones, plantea preguntas", señaló Ramírez, quien subrayó que otorgarle a la literatura "un papel de reivindicación política o social está muy lejos del papel que la literatura cumple".

Ramírez enfatizó que la literatura latinoamericana del siglo XXI "erró bastante, en convertir la literatura en panfleto, en un papel retórico que se le quiso dar de denuncia a la literatura".

"Cuando una novela relata una situación de injusticia debe valerse por sí misma, debe ser suficiente para persuadir al lector de que una injusticia muy profunda se está cometiendo", indicó Ramírez, quien fue vicepresidente de Nicaragua (1984-1990) y es autor de 41 libros, incluida "Margarita, está linda la mar", galardonada con el premio Alfaguara 1998.

Ramírez presentó el miércoles en Tegucigalpa su última novela, "La Fugitiva", en la cual pone voz a tres mujeres diferentes para sumergir al lector en un mundo "en el que ser mujer hermosa, inteligente y rebelde causaba problemas".

En la conferencia de Ramírez también participaron académicos de la lengua, literatos, estudiantes de la Unah, representantes del Gobierno de Honduras y público en general.