El vicepresidente argentino, Amado Boudou, inauguró en la localidad bonaerense de Pilar un monumento a las islas Malvinas, al cumplirse hoy 30 años del fin de la guerra con el Reino Unido por la soberanía del archipiélago.

La escultura, realizada en metal, reproduce el mapa de las islas y fue emplazada en un predio inaugurado en 1992 que es una réplica del cementerio de Darwin, en las Malvinas, donde descansan los restos de los caídos argentinos en la guerra de 1982.

Boudou destacó la decisión de Argentina de luchar por la soberanía de las islas "con las armas de la democracia".

En este sentido, reivindicó la intervención que hoy hará la presidenta argentina, Cristina Fernández, en la reunión del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, donde reclamará una vez más que el Reino Unido se avenga a negociar la soberanía de las Malvinas, bajo ocupación británica de 1833.

También hablarán hoy en ese foro representantes de los malvinenses, que adelantaron que reclamarán su derecho a mantener su vínculo con el Reino Unido como está y su derecho a la autodeterminación, que ejercerán en un referendo en 2013.

"Estamos decididos a no olvidar nunca el protagonismo de nuestros hombres que combatieron en las islas de Malvinas", dijo por su parte el ministro argentino de Defensa, Arturo Puricelli, que también asistió a la inauguración del monumento.

El predio de seis hectáreas donde fue emplazada la escultura perteneció José Fernández, un capellán del Ejército que acompañó a las tropas a la guerra y que murió en 2008.

En su testamento plasmó su voluntad de ser sepultado allí y que el cenotafio pase a ser parte del patrimonio del municipio de Pilar (50 kilómetros de Buenos Aires).

El conflicto bélico de 1982, en el que murieron 255 militares británicos y 650 argentinos, comenzó cuando la junta militar argentina ocupó las islas Malvinas el 2 de abril y terminó con la rendición de las tropas argentinas a las fuerzas británicas, el 14 de junio de ese mismo año.