El índice de precios de consumo (IPC) de Estados Unidos bajó tres décimas en mayo, la mayor disminución mensual en tres años y medio, y en tasa interanual la inflación se ha situado en un 1,7 %, informó hoy el Departamento de Trabajo.

Si se excluyen los precios de alimentos y energía, que son los más volátiles, la inflación subyacente el mes pasado fue de un 0,2 %, y la interanual se sitúa en el 2,3 %.

La caída del IPC el mes pasado refleja en gran medida la reducción de los precios de los combustibles que bajaron un 6,8%, la mayor contracción mensual desde diciembre de 2008.

El informe del gobierno mostró que las remuneraciones horarias de los trabajadores subieron en mayo un 0,3 %.

Los indicadores confirman la percepción de la Reserva Federal sobre la inflación en Estados Unidos, que sigue siendo muy moderada a más de cuatro años de puesta en marcha de una gigantesca operación de estímulo monetario que el banco central prometió que continuará hasta fin de 2014.

El abaratamiento de la energía parece dar un poco de alivio a los estadounidenses mientras siguen siendo modestos el crecimiento del empleo y el aumento de los sueldos.

Los responsables de la política monetaria, quienes han estado vaticinando la baja en los costos de energía por varios meses, apuntan a una inflación del 2 por ciento anual como parte de su mandato doble de mantener los precios estables logrando el máximo empleo posible.