El Banco Mundial (BM) afirmó hoy que los emigrantes han mitigado los efectos de la crisis en países desarrollados al tiempo que siguen manteniendo su influencia positiva en países en desarrollo gracias al envío de remesas.

En un informe sobre la crisis financiera global, el BM afirmó hoy que la crisis entre 2008 y 2009 no llevó a los trabajadores inmigrantes a volver a sus países de origen, pese "al empeoramiento del empleo y la retórica antiinmigrante en algunos países de destino".

"De hecho, los migrantes podrían haber mitigado algunos de los impactos de la crisis al trabajar por sueldos más bajos, recibir menos beneficios y depender relativamente poco del Estado", indica el informe del banco multilateral.

Asimismo, el vicepresidente del BM para reducción de la pobreza, Otaviano Canuto, indico que "durante la crisis, las remesas continuaron siendo fuente constante de divisa extranjera para economías en desarrollo en un momento en el que la ayuda internacional no se incrementa y la inversión extranjera directa decreció rápidamente".

La institución multilateral subraya el efecto positivo que tendría la eliminación de barreras a la movilidad de personas para aumentar los flujos de capital entre las naciones y evitar los efectos adversos de la crisis.

"Las remesas son el más tangible vínculo entre migración y desarrollo", indica el informe, que cifra el aporte de estos envíos de dinero en el mundo en los 399.000 millones de dólares para 2012, por encima del volumen de 2011.

"Contrariamente a lo que se esperaba, no encontramos evidencias del regreso de emigrantes, incluso después de que la crisis financiera redujera las oportunidades de empleo en Estados Unidos y Europa, con muchos países, como España, ofreciendo incentivos para el retorno de inmigrantes", señala el BM.

España es el quinto emisor de remesas mundial tras Suiza, Rusia, Arabia, Saudí y Estados Unidos, que ocupa el primer puesto.

Pese a que las remesas se han mantenido en ascenso a nivel mundial, el informe matiza que la crisis de 2008-2009 supuso un fuerte retroceso del envío de remesas desde EE.UU. a países latinoamericanos como México (el tercer receptor mundial de remesas) y El Salvador.