El primer ministro británico, David Cameron, se comprometió hoy a continuar defendiendo las islas Malvinas de las "amenazas agresivas" de Argentina, cuando se celebra el 30 aniversario del final de la guerra entre ambos países por la soberanía de las islas.

El líder conservador elogió "el asombroso valor" de los militares británicos que participaron en la guerra de 1982, donde perdieron la vida 649 argentinos, 255 británicos y tres isleños.

En declaraciones a la Agencia de Noticias británica Press Association, Cameron también se refirió al anuncio hecho el martes por el gobierno autónomo de las islas de que celebrará un referéndum en la primera mitad de 2013 sobre su "estatus político" y al que invitará a observadores internacionales para garantizar la credibilidad del proceso.

El jefe del Ejecutivo británico confió en que esa consulta "establezca la opción definitiva de los isleños de una vez por todas".

Según Cameron, este 30 aniversario es "una época para rendir tributo a los 255 militares británicos que pagaron el máximo precio para que los ciudadanos de las Malvinas pudieran vivir en paz y libertad".

"Y ha llegado el momento de expresar nuestra enorme deuda de gratitud a todos aquellos soldados que mostraron un asombroso valor para recuperar las islas", añadió.

La valentía de esos militares "nos recuerda -dijo Cameron- que la libertad solo se gana, y la paz solo se mantiene, porque hay personas excepcionalmente valientes que están dispuestas a viajar a la otra parte del mundo y exponer sus vidas".

La resolución del Reino Unido para apoyar a los isleños "no ha flaqueado en los últimos 30 años y no lo hará en los años venideros", recordó.

"Durante los últimos 180 años, 10 generaciones han llamado a las islas Malvinas su casa y han trabajado duro para asegurar un futuro próspero para sus hijos. Y pese a las amenazas agresivas, están teniendo éxito", afirmó.

La tensión entre los dos países se agravó en 2011 por la decisión del Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil) de impedir el amarre en sus puertos de barcos con bandera malvinense.

A esto se sumó el malestar de Argentina por la presencia del príncipe Guillermo, nieto de la reina Isabel II, en el archipiélago para cumplir una instrucción militar y el envío de un moderno destructor británico al Atlántico Sur.