Brasil modificó el jueves el cobro de un impuesto de 6% sobre operaciones financieras aplicado a captaciones de recursos en el exterior para frenar la valorización del dólar frente a la moneda local, el real, informó el ministro de Hacienda Guido Mantega.

Con la medida, que entró en vigor el jueves, el impuesto se aplica sobre recursos captados por empresas y bancos brasileños en el exterior por un plazo de hasta dos años y no cinco años como hasta ahora. Con ello se amplía la posibilidad de obtener recursos de mercados foráneos con tasas de intereses más bajas que las de Brasil.

En marzo el gobierno había elevado a cinco años el plazo de los créditos a los cuales aplicaba el gravamen para contener el exceso de liquidez en la economía, que había provocado una sobrevaloración del real.

No obstante, los últimos meses ocurrió un fenómeno inverso con una apreciación del dólar estadounidense, que se ha valorizado casi 11% en lo que va del año debido en parte a la baja en la entrada de divisas.

"Un tiempo atrás elevamos la tasa de 6% para la captación de préstamos de hasta cinco años, eso se hizo en momentos de un mercado de mucha liquidez, cuando los bancos brasileños estaban tomando muchos créditos afuera y las empresas tomaban muchos préstamos de corto plazo", explicó Mantega.

Agregó que "ahora consideramos que ese exceso terminó y estamos abriendo la posibilidad de que bancos y empresas brasileñas puedan volver a tomar créditos sin la tasa (de 6 para préstamos de más de dos años. Eso reduce el costo y aumenta la oferta de crédito en el país".

La apreciación del real había provocado alarma en Brasil porque reduce la competitividad internacional del país al encarecer sus exportaciones y abaratar las comprar en el exterior.

La tendencia contraria, de valorización del dólar, amenaza con mayor inflación al encarecer la compra de bienes de capital e insumos utilizados en la producción local.