La Aduana de Bolivia obligará a sus funcionarios a portar un bolígrafo-grabadora todo el tiempo para prevenir el contrabando que provoca pérdidas por más de 500 millones de dólares al año.

"Todos los funcionarios, incluida la presidenta de la Aduana Nacional, portarán el bolígrafo-grabadora como una especie de antidoping para evitar la corrupción", declaró el jueves la presidenta de esa institución Marlene Ardaya a la emisora Fides.

Según la funcionaria, las grabadoras no se apagarán y mediante un sorteo los funcionarios se someterán a controles periódicos. Una de las formas más comunes de corrupción se da a través de conversaciones personales entre funcionarios y comerciantes.

Más de 400 funcionarios han sido denunciados e investigados por sospechas de actos de corrupción relacionados con el contrabando desde 2009 cuando la institución puso en marcha un amplio plan de control, dijo a The Associated Press el jefe de la Unidad de Lucha Anticorrupción, Jorge Gonzales.

El gobierno boliviano involucró a militares y policías en esa lucha y la Aduana tiene una unidad de inteligencia, escáners, un sistema informático y una línea gratuita de denuncias, pero el contrabando se mantiene.

El mes pasado, la Agencia Nacional de Hidrocarburos anunció que instalará chips de control con sistema de posicionamiento global (GPS) a mil cisternas que distribuyen gasolina y diesel para evitar que sean desviados a los contrabandistas.

El país compra a costos internacionales diesel y gas licuado y los vende a precio subvencionado, pero una parte sale de contrabando a Brasil, Argentina, Perú y Chile, según el gobierno.

Según informes Bolivia pierde poco más de 2% de su PIB cada año por el contrabando.