La Alcaldía de Bogotá revocó el contrato de arrendamiento de la empresa privada que maneja la plaza de toros capitalina, en una prohibición de hecho de la fiesta brava en la arena estatal, indicaron funcionarios el jueves.

Bogotá, con sus ocho millones de habitantes, se sumó así a ciudades de España y Ecuador donde se han proscrito las corridas y la muerte del toro.

El abogado Eduardo Noriega, secretario general de la alcaldía capitalina, dijo el jueves que los anuncios que ya desde inicios de año, al asumir el cargo, venía haciendo el burgomaestre Gustavo Petro en el sentido de reconsiderar las corridas por ser un maltrato al animal, se han concretado con la ruptura del contrato entre el distrito y la empresa que maneja la plaza de toros.

Técnicamente, explicó, no es una prohibición porque como las corridas son consideradas por algunas leyes locales como una práctica cultural, sólo con otra ley podrían prohibirse.

Entonces la figura que se buscó en la alcaldía fue finalizar el contrato con la Corporación Taurina de Bogotá o la empresa privada que maneja la plaza, dijo Noriega en diálogo telefónico.

Aseguró desconocer si ya esa resolución fue emitida para la ruptura del contrato o aún estaba en elaboración por parte del equipo de gobierno distrital, pero que en tal caso la decisión política estaba tomada y era irreversible.

"Nosotros no estamos agrediendo a la iniciativa privada, no estamos prohibiendo las corridas en el territorio (de la ciudad)...lo que estamos haciendo es revocando un contrato", aseguró. De esa forma, dijo, si algunos taurinos y aficionados quieren hacer corridas en sus fincas, por ejemplo, podrían hacerlas.

Voceros de la Corporación Taurina dijeron en la jornada que aún no habían sido informados oficialmente de la decisión y por tanto aún no sabían cómo la apelarían ante tribunales por una probable violación de los términos del acuerdo.

Además agregaron que el distrito dejará de recibir por contrato de arrendamiento unos 1.300 millones de pesos al año (unos 729.000 dólares), hasta 2015, fecha en que expiraba el actual contrato renovado en febrero del año pasado, dijo en diálogo telefónico Felipe Negret, director de la Corporación Taurina.

Ambientalistas y defensores de los derechos de los animales saludaron la medida, mientras aficionados a la fiesta brava manifestaron su sorpresa por el hecho de que un hombre como el alcalde capitalino, el izquierdista Petro, desconozca los derechos de la minoría.

"Es un abuso...un capricho de la soberbia del alcalde", dijo Antonio Caballero, un reconocido aficionado y columnista. "La verdad no sé cómo los 80.000 a 100.000 personas que somos aficionados a los toros en este país, una minoría muy pequeña, podemos oponernos" a la medida de la alcaldía, dijo Caballero telefónicamente.

A su turno Andrea Padilla, del grupo no gubernamental AnimaNaturalis, defensora de todos los animales, dijo que fueron gratamente sorprendidos por la decisión de la alcaldía y que la apoyarán tanto desde el punto de vista legal como con una manifestación que ya planifican para el 25 de junio, marchando por las calles del centro de Bogotá.

La muerte del toro "es inaceptable. No porque suceda con gente hay que aceptarlo con animales" el maltrato y la muerte, dijo telefónicamente Padilla, quien en febrero de este año apoyó a una decena de jóvenes en una protesta pacífica en la céntrica Plaza de Bolívar pintaron sus cuerpos de rojo y negro escenificando la muerte de los animales.

En Colombia las corridas de toros comenzaron aproximadamente en 1810, pero sólo fue hasta 1890 que llegaron a Bogotá los primeros toreros profesionales con trajes de luces, de acuerdo con historiadores y taurinos consultados telefónicamente.

Actualmente existen más de 300 plazas en todo el territorio nacional y se calcula que anualmente se realizan un centenar de corridas.

El dinero que mueve la fiesta taurina sólo en la capital es alto, y la temporada bogotana, entre enero y febrero de cada año con seis corridas, mueve unos 7.000 millones de pesos (unos 3,9 millones de dólares), según ha dicho la Corporación Taurina de Bogotá.

En países como México y Venezuela, por ejemplo, las corridas de toros son parte de las tradiciones culturales, teniendo los escenarios más grandes de Latinoamérica: México, con la Plaza Monumental, de 40.000 espectadores, y Venezuela, con la plaza Monumental de Valencia, con capacidad para más 20.000 personas.

En julio de 2010, la legislatura de Cataluña, España, prohibió las corridas de toros a partir de 2012.

En septiembre del 2011, el municipio de Quito aprobó una ordenanza que prohibe la muerte del toro en las corridas taurinas. La disposición municipal no impide las corridas taurinas, sino que prohibe que el torero concluya la faena dando muerte al toro con la espada.