El ejército yemení siguió apuntándose victorias sobre bastiones de al-Qaida en el sur del país, según jefes militares y tribales, y al menos 17 milicianos murieron en la fase más reciente de la ofensiva yemení, agregaron.

Los ataques tuvieron lugar un día después que el ejército recuperó el control de dos pueblos donde al-Qaida se había hecho fuerte, Jaar y Zinjibar, que estuvieron en manos de los rebeldes durante más de un año.

Una ofensiva del gobierno en el sur, asistida por asesores militares estadounidenses y financiada por la vecina Arabia Saudí, logró desalojar a los insurgentes de los dos pueblos.

Estados Unidos considera que la filial yemení de al-Qaida es la aliada más peligrosa de la red terrorista.

El grupo aprovechó un vacío de poder el año pasado durante una revuelta popular contra el longevo líder de la nación, Alí Abdalá Salé, para apoderarse de franjas de territorio en el estratégico sur. Eso planteó el temor de que pudieran usar el área como una cabecera de playa para atacar blancos estadounidenses.