El presidente Mariano Rajoy dijo el miércoles que el rescate europeo para España es un crédito a la banca que ésta tendrá que devolver, y aseguró que el sistema financiero no estaría en una situación tan delicada si al anterior gobierno socialista hubiera actuado hace tres años.

Rajoy culpo a los socialistas de haber negado la exposición bancaria al pinchazo inmobiliario, obligando a su gobierno a pedir un salvavidas a Bruselas de hasta 125.000 millones dólares para recapitalizar algunos bancos, mientras la economía sigue en recesión y el desempleo roza ya el 25%.

Con el interés de la deuda española a largo plazo disparado cerca del 7%, el jefe de gobierno admitió que España no puede acudir en solitario al mercado en busca de la financiación necesaria para sanear el sistema bancario.

"España no tiene esos 100.000 millones (de euros) ni puede emitir deuda pública", dijo Rajoy en el Parlamento. "En 2009, sí podía (subastar deuda), pero como teníamos el mejor sistema financiero del mundo vamos con tres años de retraso con respecto a los demás", agregó.

Por su parte, el líder opositor socialista Alfredo Pérez Rubalcaba criticó a Rajoy por la falta de detalles sobre el funcionamiento del rescate europeo y pidió una comisión parlamentaria sobre las contrapartidas de la ayuda.

"Estamos recortando por encima de nuestras posibilidades", afirmó Pérez Rubalcaba.

Pero Rajoy, quien no reveló detalles de los mecanismos del préstamo, reiteró que la línea de crédito europea es para la banca y tendrá que devolverla la banca.

El diario madrileño El Mundo informó que el gobierno español tendrá 15 años para devolver el eurocrédito a un interés del 3% anual a partir del 2017. Cuestión diferente es el interés que exija el estado español a los bancos destinatarios de esas ayudas, que podría ser de entre el 8 y el 10%.

El Ministerio de Economía declinó comentar sobre el reporte de prensa.

Además, Rajoy hizo pública una carta que envió a las instituciones europeas tres días antes de anunciarse el rescate de España, en la que anunciaba un deterioro acelerado de la crisis de deuda soberana.

El mandatario pedía una actuación inmediata del Banco Central Europeo para comprar deuda española, además de un profundo debate en el seno de la UE para impulsar la unidad bancaria del bloque y un único supervisor fiscal.

La carta estaba dirigida a la presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y al presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso.

El impacto de la misiva y del rescate bancario de España ha sido más tímida en los mercados, que cuestionan la suficiencia del préstamo, mientras aguardan el crucial resultado de las elecciones griegas del domingo, en la que parece estar en cuestión la propia continuidad de Grecia en el euro.

El contagio ha arrastado también a Italia, cuyos costes de financiación de los bonos a 10 años también se han disparado en el mercado secundario.

El gobierno español insiste en que la cantidad concreta del préstamo se hará pública tras conocerse los resultados de las dos evaluaciones independientes de la cartera bancaria encargadas a dos auditoras extranjeras.

Las tensiones en los mercados volvían a ser evidentes el miércoles. El rendimiento de la deuda española se mantenía plana en 6,67%, mientras que la italiana también seguía por encima del 6%.

En ambos casos, cerca de la frontera de entre el 7 y el 8% que llevó a Grecia, Irlanda y Portugal a solicitar un rescate financiero.