Los depositantes bancarios, nerviosos por la inestabilidad política en Grecia y los rumores de una potencial salida del país de la zona del euro, continuaban retirando sus ahorros el miércoles, pero los bancos dijeron que no alcanzan un ritmo que pueda desestabilizar el golpeado sector.

Los retiros se dispararon justo después de las elecciones del 6 de mayo, cuyo resultado no permitió formar un gobierno, y volvieron a ganar fuerza en los últimos días, antes de la nueva votación del domingo, dijo un funcionario bancario.

El resultado hasta el momento "no es desestabilizador", pero mucho dependerá del resultado de las elecciones, agregó el funcionario, que habló bajo condición de no ser identificado.

Se espera que los comicios sean una competencia muy reñida entre los conservadores, que apoyan las medidas exigidas en un plan de rescate financiero internacional, y un partido radical de izquierda que ha prometido hacer caso omiso de los compromisos asumidos por Grecia para obtener fondos de rescate a cambio de reforzar las medidas de austeridad y las reformas económicas.

Las promesas que hicieron las autoridades griegas permitieron que Atenas recibiera dos rescates vitales de sus socios europeos y del Fondo Monetario Internacional, quienes han advertido que el flujo de fondos, que mantienen la solvencia de Grecia, cesará si el nuevo gobierno incumple las condiciones del acuerdo de rescate.

Eso podría causar tantos problemas que Atenas se vería obligada al final a abandonar la zona del euro, de 17 miembros, y retomar una versión muy devaluada de su moneda, el dracma.

Lo mismo podría suceder si los retiros constantes de depósitos, relativamente lentos en los últimos dos años y medio, se vuelven una corrida bancaria, que desangre a los prestamistas y obligue al gobierno a congelar los depósitos restantes.