La salud de Hosni Mubarak mejoró "levemente" el miércoles y un fisioterapeuta visitó al presidente derrocado en el hospital de la prisión para atenderlo de las úlceras que padece por estar mucho tiempo en cama.

Sin embargo, las autoridades de seguridad dicen que está rechazando los alimentos de la cárcel y se muestra receloso de sus médicos.

Mubarak, de 84 años, cumple una sentencia a cadena perpetua en la prisión de Torá. Los funcionarios de la cárcel, que hablaron a condición de guardar el anonimato porque carecen de autorización para hacer declaraciones a la prensa, dijeron que comió yogurt y bebió jugo que aparentemente le trajeron unos visitantes. Se le están suministrando líquidos y vitaminas por vía intravenosa.

Los dos hijos del ex presidente, también detenidos en Torá mientras aguardan cargos de abuso de información privilegiada, permanecían a su lado en la unidad de terapia intensiva del hospital de la prisión.

Mubarak fue sentenciado a cadena perpetua el 2 de junio por no haber impedido el asesinato de manifestantes durante la sublevación popular que derribó su régimen hace 16 meses. Su abogado, Farid El-Dib, dijo el lunes que su cliente no confía en sus médicos y teme que intenten matarlo.

Desde su llegada a la cárcel directamente después que se emitió la sentencia, Mubarak sufre hipertensión, dificultades para respirar y está muy deprimido, de acuerdo con las autoridades carcelarias.

Los médicos le aplicaron un desfibrilador en dos ocasiones el lunes después de que no pudieron detectarle el pulso.

Su abogado dijo que la decisión de enviarlo al hospital de la cárcel lo sorprendió a él y a su equipo porque, a pesar de la presión del Parlamento y de los manifestantes para poner a Mubarak tras las rejas, sus médicos dijeron que ello es inconveniente debido a su estado de salud.

Desde que fue detenido en abril de 2011, Mubarak había estado en una suite de lujo de un hospital en el poblado turístico de Sharm el-Sheikh, a orillas del Mar Rojo. Posteriormente fue enviado a un hospital militar en las afueras de El Cairo después que su juicio comenzó en agosto.

Allí recibía visitas frecuentes de familiares y se dijo que hizo ejercicio. Incluso apareció de pie en algunas fotografías, a diferencia de sus presentaciones en la corte recostado sobre una camilla.

Después de ser sentenciado, Mubarak se negó durante horas a descender del helicóptero que lo llevó a la prisión.