Las fuerzas sirias desalojaron el miércoles a decenas de insurgentes parapetados en un área cercana a las costas del Mediterráneo, y la televisión estatal afirmó que retomaron control de la región después de ocho días de intenso cañoneo y enfrentamientos.

La región montañosa de Haffa es una de varias zonas en las cuales las fuerzas del gobierno combaten a los rebeldes. Su control es particularmente importante para el régimen porque Haffa está a unos 30 kilómetros (20 millas) de la ciudad natal del presidente Bashar Assad, Kardaha, en la provincia de Latakia.

A su vez Latakia es la región de la minoría alauita a la que pertenecen Assad y la elite gobernante, aunque allí también hay una mezcla de grupos religiosos.

Por su parte, Francia dijo que el país de Medio Oriente ya está sumido en una guerra civil, haciéndose eco de una declaración similar del director del grupo de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, Hervé Ladsous.

En conferencia de prensa en París, el canciller francés Laurent Fabius dijo que "si no se lo llama guerra civil, entonces no hay palabras para describirlo".

Agregó que para impedir "que esta guerra civil se agrave", Assad debe dejar el poder y la oposición siria debe crear un nuevo gobierno. Fabious dijo que mantendrá contacto personal con la oposición en Siria.

Previamente, la cancillería siria manifestó "asombro" ante la declaración de Ladsous, la cual, dijo, carecía de objetividad, estaba "lejos de la realidad" y era incorrecta.

"Siria no está presenciando una guerra civil sino, por el contrario, un conflicto armado para desarraigar el terrorismo y hacer frente a matanzas, secuestros, bombas, y otros actos brutales de grupos terroristas armados", dijo la cancillería.

Victoria Nuland, portavoz del Departamento de Estado norteamericano, advirtió hace dos días que las fuerzas de Assad podrían cometer matanzas en Haffa, lo cual atrajo la condena de la cancillería siria, que acusó a Estados Unidos de "intromisión flagrante" en los asuntos internos del país.

La televisión estatal afirmó que las fuerzas del régimen habían "limpiado" Haffa de "grupos terroristas armados" y la cancillería exhortó a los observadores de la ONU a dirigirse de inmediato hacia allá.

"Esta invitación llega dentro del marco de la misión de los observadores de hallar qué está ocurriendo en el terreno y verificar lo que han hecho los grupos terroristas", afirmó un comunicado.

No estaba en claro si los observadores de la ONU podrán llegar a Haffa. El martes, una multitud enfurecida arrojó piedras y palos contra los vehículos de los observadores cuando se aproximaban al lugar y los obligaron a regresar sin que resultaran heridos.

Sausan Ghoshe, una portavoz de los observadores, dijo que habían intentado llegar a Haffa desde el 7 de junio.

Se cree que cientos de combatientes rebeldes que se habían parapetado allí se retiraron durante la noche en medio de intensos combates en Haffa y pueblos cercanos. Los insurgentes desalojaron los pueblos de Zanqufa, Dafil y Bakkas por la noche, dijo Rami Abdul-Rahman, director del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña.

En otro frente, bolas de fuego explotaron sobre la ciudad central de Homs, donde las fuerzas sirias dispararon una lluvia contínua de morteros que cayeron sobre los vecindarios insurgentes de Khaldiye, Juret al-Shayya y en el sector antiguo de la ciudad.

En el poblado cercano de Deir Baalba, los rebeldes y las tropas gubernamentales intercambiaron disparos en zonas residenciales. Se escuchaban tiroteos en el área, según un video amateur que presuntamente fue grabado en el lugar.

En el poblado de Rastan, al norte de Homs y controlado por los insurgentes, los morteros cobraron la vida de seis jóvenes, dijeron activistas. Hasta el momento no estaban claras las circunstancias de su muerte.

Mientras tanto, el canciller ruso Serguei Lavrov rechazó la afirmación estadounidense de que Moscú está enviando helicópteros artillados a Siria. Durante una visita a Irán el miércoles, Lavrov dijo que Rusia está cumpliendo con los contratos de venta de armamento que había firmado anteriormente con Damasco, exclusivamente para sistemas de defensa antiaérea.

La secretaria de Estado norteamericana Hillary Rodham Clinton dijo el martes que el envío de armas "incrementará el conflicto en forma bastante dramática".

Por otro lado, el Comité Internacional de la Cruz Roja informó que tres trabajadores de ayuda humanitaria sufrieron lesiones menores el miércoles cuando una explosión alcanzó su convoy en el norte de Siria.

Hicham Hasan, portavoz del CICR en Ginebra, dijo que los dos voluntarios de la Media Luna Roja Arabe-Siria y un miembro del personal del CIRC viajaban de Alepo a Idlib cuando ocurrió la explosión.