Juan Ramón Jiménez destacó por "su brillantez" desde sus primeras etapas de escolarización, concluye una nueva obra sobre el premio nobel y que contradice algunas biografías del poeta que apuntaban que en su infancia fue un alumno con "conocimientos medianos".

Estas conclusiones se exponen en "Juan Ramón Jiménez, estudiante. De las migas de Moguer al Instituto de Huelva", una obra de Juan Carlos de Lara, editada en la colección "Calle de la Cal Nueva", de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez.

El texto arroja luz sobre los primeros años de colegial del poeta en tierras de Moguer y Huelva (en el sur español) y desvela a un Juan Ramón como "excelente alumno, que siempre obtenía los mejores resultados académicos de entre todos los compañeros que tenía en el instituto, por ejemplo", explicó hoy De Lara en la presentación de la obra.

La investigación llama la atención sobre un escenario y un tiempo, el de la primera etapa escolar del poeta, al que hay que otorgar "la importancia que necesariamente tuvo en la temprana formación del nobel moguereño", precisó el autor.

Pese a la "dimensión extraordinaria" que tuvo esa experiencia escolar en el poeta, hasta hoy, apenas si existían indicios de esos primeros años, de su paso por las migas (o parvularios) de doña Domitila -personaje que protagoniza un capítulo de 'Platero y yo' y que existió realmente- y doña Benita, el Colegio San José de Moguer y el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Huelva.

El autor ha indicado que hasta el momento las biografías del poeta sobre esta etapa se habían basado en las propias declaraciones del autor, pero no habían ahondado, como se hace ahora, en la documentación de archivo.

En opinión del autor, la falta de rigor de los estudios en lo referido a esa faceta de su vida descansa en el propio poeta, que "las difuminó en su obra" de manera nostálgica, algo que contrasta con el caudal de experiencias vitales y páginas literarias que aportó su paso por el Colegio de San Luis de Gonzaga, en el Puerto de Santa María (Cádiz, sur).

Así, ahora desde un trabajo de consulta de archivos, que ha durado cinco años, y una labor próxima a la "exhaustividad", De Lara pretende verter los datos e imágenes -muchas de ellas inéditas- que den contenido a un paréntesis casi vacío, la etapa escolar del poeta de 1886 a 1893.

A la presentación del texto también acudió la representante de la comunidad de herederos del poeta, Carmen Hernández-Pinzón, quien subrayó que si el poeta pertenece a algún sitio es a Moguer, por ello, agradeció que el libro esté dedicado a esa etapa escolar.

Además, abogó por seguir investigando la vida y obra del poeta como una forma de potenciar al nobel.