Cuando Graceland abrió al público hace 30 años, nadie sabía si tendría éxito. Casi 18 millones de visitantes después, la antigua casa de Elvis Presley es un negocio rentable que ha ayudado a transformar la ciudad de Memphis en un importante destino para los amantes de la música.

Pero la ex esposa de Presley dice que es el espíritu de Elvis, y no sólo la historia de la música, lo que mantiene constante el flujo de multitudes a Graceland.

"Cada vez que voy para allá, tengo la sensación de que Elvis va a bajar por las escaleras en cualquier momento", dijo Priscilla Presley en una entrevista exclusiva con The Associated Press sobre el aniversario de la emblemática residencia. "No tengo dudas de que él está ahí, en algún lugar, su espíritu. Creo que la gente siente eso".

El Rey del Rock'n'Roll murió el 16 de agosto de 1977, y para principios de los 80, Graceland se había convertido en una carga para sus albaceas, que enfrentaron altos impuestos a la herencia. Contadores y banqueros querían vender la casa, pero Priscilla Presley pensó que abrirla al turismo podría resolver los problemas financieros y al mismo tiempo mantener vivo el legado de Elvis. Aseguró una inversión de 500.000 dólares y visitó otras atracciones turísticas — el Castillo de Hearst, la casa de Will Rogers, hasta Disneylandia — en busca de inspiración.

Graceland abrió el 7 de junio de 1982. "No teníamos idea si venían 30 personas ese primer día, o 300, o 3.000. Afortunadamente fue la última cifra", dijo Jack Soden, director ejecutivo de Elvis Presley Enterprises, que ayudó a Priscilla Presley con su plan.

Vendieron los 3.024 boletos disponibles ese primer día y nunca cayeron por debajo de esa cifra. El éxito de Graceland generó un negocio mundial de comercialización y licencia que mantuvo fuerte la leyenda de Elvis mientras generaba ingresos por 32 millones de dólares al año. Y el flujo de turistas se ha mantenido estable, con un promedio de 500.000 visitantes por año a la mansión y área de exhibición al otro lado de la calle, según Soden.

Los visitantes llegan todo el año, pero en mayor medida en agosto, para la conmemoración anual de la muerte de Elvis, que incluye una vigilia a la luz de las velas. Graceland espera recibir a su visitante número 18 millones este año.

La popularidad de Graceland también ha ayudado a hacer de Memphis un gran destino musical. "Cuando Graceland abrió, los líderes municipales vieron el impacto que trajo con los visitantes de todas partes del mundo", dijo Regena Bearden, vicepresidenta de mercadeo de la Junta de Convención y Visitantes de Memphis.

Cuando Presley murió, la calle Beale en el centro de Memphis, conocida por el famoso tema "Beale Street Blues", se encontraba en mal estado y los turistas la evitaban, pero hoy es una atracción animada con bares con temática del blues, tiendas y restaurantes. Sun Studios, donde el productor musical Sam Phillips trabajó con Elvis, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins y otros, abrió una atracción turística en 1985. El estudio de Stax Records, conocido por Otis Redding y otros, ha renacido como un ingenioso museo de multimedia del distintivo sonido soul de Memphis del sello. Y "Memphis in May", un evento de un mes que incluye un festival de música y un concurso de barbacoas en un parque a los pies del río Misisipi, ahora atrae a decenas de miles de personas.

Graceland, ubicada a unos 20 minutos en auto del centro de Memphis en una colina en la comunidad de Whitehaven, permanece enfocada en la vida y música de Elvis. Los visitantes recorren la casa en una fila, pasando por la sala, el comedor, la cocina y la afamada Sala Jungla, donde los invitados rendían pleitesía al Rey. Discos de oro brillan en las paredes de un largo corredor. Su uniforme del ejército y los trajes que lució en películas y conciertos se exhiben en otra habitación.

Afuera, los turistas — algunos llorando — pasan junto a las tumbas de Elvis, su madre, su padre y su abuela. El parque que rodea la tumba, adornado con flores, incluye una fuente. La propiedad de 4,45 hectáreas (11 acres) está rodeada de majestuosos árboles y una arquitectura paisajista que incluye coloridas luces que iluminan la mansión de noche.

Entre los visitantes recientes estuvo Orlis Dow, de 77 años, quien viajó con dos amigos a Memphis en una casa rodante desde Mineral Wells, Texas. Dow dice que le gustaba Elvis — recuerda haber visto al joven cantante en un pequeño televisor en blanco y negro — y señala que él se casó un 8 de enero, día del cumpleaños de Elvis.

Dow compró una réplica de la licencia de conducir de Elvis y una copita como recuerdos. Opina que la continua popularidad de Graceland es un homenaje al talento del artista y a su capacidad de conectar con sus fans.

"Es simplemente un fenómeno", dijo Dow. "Él tenía un don, y lo usó de la manera correcta".

La idea de abrir Graceland al público vino de Priscilla Presley luego que el padre de Elvis, Vernon, murió en 1979, quedando ella a cargo de la herencia. "Me di cuenta de que en realidad no había dinero con el que mantener Graceland y ninguna de las personas que trabajaron con Elvis seguían allí", explicó. "Tenía que tomar una decisión para de algún modo salvar Graceland".

Inicialmente recurrió a Morgan Maxfield, un financiero de Kansas City, pero luego que éste murió en un accidente aéreo, su socio, Soden, se involucró. "La única voz clara y apasionada para que no se vendiera Graceland o los artefactos era Priscilla", dijo Soden.

Se reunieron, planificaron y visitaron otras casas convertidas en museos, como la casa de Thomas Jefferson en Monticello y la casa de Thomas Edison. Para 1982, estaban listos para abrir, con la idea de Priscilla Presley de mantener todo en la casa de manera intacta, del mismo modo en que estaba cuando Elvis vivía.

Para incrementar la inversión de 500.000 dólares prevendieron las entradas, generando suficiente dinero como para comprar uniformes para las guías turísticas. Fue tal el éxito que recuperaron el medio millón de dólares en unos 38 días, dijo Soden. El centro de visitantes se construyó luego con exhibiciones que incluyen sus autos favoritos y el Lisa Marie, su avión privado, además de una cafetería y tiendas de regalos con memorabilia, desde camisetas hasta graciosos muñecos hechos a semejanza de Elvis. Entre los planes futuros están mejoras por 50 millones de dólares al Boulevard de Elvis Presley y otra infraestructura cerca de Graceland.

"Estoy estremecida con el simple hecho de que son 30 años", dijo Priscilla Presley. "Ha sido increíble ver que el legado de Elvis se mantiene fuerte. No habríamos podido imaginar esto cuando abrimos en 1982. Elvis es tan popular ahora como entonces, si no más".