Ataques coordinados con coches bomba dirigidos principalmente a peregrinos chiítas en varias ciudades causaron el miércoles la muerte de por lo menos 65 personas e hirieron a más de 200, en uno de los ataques más mortíferos desde que la tropa estadounidense se retiró del país.

El derramamiento de sangre fue un descarnado recuerdo de las tensiones políticas que amenazan con provocar una nueva ola de violencia sectaria que otrora empujó a Irak al borde de la guerra civil. Los peregrinos se dirigían hacia el vecindario de Kazimiya al norte de Bagdad para conmemorar la muerte del venerado santo chiíta en el lugar donde está enterrado. Nadie reclamó la autoridad de los atentados, pero tenían la marca de los insurgentes sunis que con frecuencia atacan a los chiíes en Irak.

Las explosiones del miércoles fueron el tercer ataque de esta semana contra los feligreses chiíes que acudieron a Bagdad para conmemorar la muerte en el siglo VIII del santón Moussa al-Kadhim, enterrado en el cementerio norteño de Kazimiyah.

Más de 16 explosiones que sacudieron el país fueron lanzadas contra peregrinos chiíes, aunque dos fueron lanzadas contra las oficinas políticas de dos partidos importantes ligados a la minoría curda de Irak. Las autoridades aumentaron la seguridad antes de la peregrinación, incluyendo un bloqueo de la zona suni de Azamiyah, cercana al mausoleo chií.

El primer ministro chií Nouri al-Maliki ha sido acusado de intentar monopolizar el poder, y las tensiones aumentaron después que el vicepresidente Tariq al-Hashemi — el mayor suni en el liderazgo iraquí — fuera acusado de regentar escuadrones de la muerte. El gobierno inició su juicio en ausencia desde que al-Hashemi se encuentra fuera del país, con acusaciones de que los cargos son una venganza del gobierno chií.

Dos funcionarios de la policía dijeron que la primera bomba estalló a las 5 am en el norteño barrio de Taji, y mató a 9 personas e hirió a 342.

Pocas horas más tarde, otras tres explosiones azotaron procesiones en diversas partes de Bagdad, matando al menos a 25 personas e hiriendo a más de 70, dijeron los funcionarios.

Los funcionarios hablaron a condición de preservar el anonimato, porque no estaban autorizados a declarar a la prensa.

En la ciudad de Hilá. 95 kilómetros al sur de Bagdad, dos coches bomba estallaron con un diferencia de unos minutos en el centro de la ciudad, dejando por lo menos 21 muertos y 53 heridos, dijeron los dos policías y un funcionario de salud.

A poco distancia, en la ciudad de Karball en el sur de Irak, un vehículo estacionado estalló a las 8 de la mañana, cerca de otro grupo de peregrinos chiítas, matando a dos e hiriendo a otros 22, dijeron un policía y un funcionario de salud.

Otra persona murió en Kirkuk, ciudad del norte iraquí cuando tres bombas estallaron, una de ellas al interior de la oficina de un importante líder curdo.