El expresidente de Bankia Rodrigo Rato pidió al banco que no aplique la cláusula de concurrencia de su contrato, que evita que pueda trabajar en una entidad financiera en los próximos dos años, con lo que renuncia formalmente a la posible indemnización de 1,2 millones de euros que le correspondería.

Rato dimitió el pasado 7 de mayo como presidente de Bankia, el cuarto grupo bancario del país creado tras la fusión de varias cajas de ahorro, en vísperas de la aprobación de un nuevo plan de saneamiento que consistió en pedir al Estado español una inyección de 19.000 millones de euros adicionales a los más de 4.000 millones ya inyectados, para sanear y recapitalizar la entidad.

Después de algo más de un mes, el expresidente de la entidad comunicó a su sucesor, José Ignacio Goirigolzarri, la renuncia explícita a la posible indemnización derivada de su contrato, si bien permanece a la espera que el comité de retribuciones de Bankia se reúna y tome una decisión al respecto.

En una carta a la que tuvo acceso Efe, el exvicepresidente del Gobierno español recuerda que en su contrato como primer ejecutivo de Bankia, firmado a principios de septiembre del pasado año, existía una cláusula con la que se puede impedir que acabe trabajando en otra entidad financiera.

Estas cláusulas, que se denominan "pactos de no competencia", son habituales entre los altos directivos de las grandes empresas y de hecho, el propio Goirigolzarri tenía una que le permitió abandonar BBVA, comprometiéndose a no trabajar para otras entidades en los dos años siguientes.

El objetivo principal de estas cláusulas es impedir que la información confidencial que manejó una persona clave en una compañía acabe llegando a un competidor.

El comité de retribuciones deberá decidir si se aplica esa cláusula y mantiene el pacto de no concurrencia post-contractual con Rato, lo que lleva aparejado una indemnización de 1,2 millones de euros, equivalente a dos anualidades del expresidente.

Ésa es la explicación por la que Rato, aunque dimitió como presidente de Bankia, puede llegar a cobrar esa compensación, que dependerá en última instancia del nuevo equipo del grupo financiero.