El triunfo electoral de Ron Barber en la elección especial de Arizona para suceder a la ex representante Gabrielle Giffords dio a los demócratas un estímulo después del intento fallido de revocatoria del gobernador republicano de Wisconsin.

En una presentación junto con Giffords en un hotel de Tucson tras su victoria el martes por la noche, Barber dijo a sus partidarios que "la vida tiene giros inesperados y aquí estamos, gracias a ustedes". Giffords lo abrazó y lo besó en la frente.

Barber derrotó al republicano Jesse Kelly, quien perdió por estrecho margen frente a Giffords en 2010 en un distrito competitivo que los republicanos habían ganado en las dos últimas elecciones presidenciales.

Giffords ha hecho pocas presentaciones públicas desde que renunció en enero para concentrarse en su recuperación, pero regresó a Tucson durante los últimos días de la campaña para ayudar a su ex director de distrito.

Dirigentes demócratas sostuvieron que la victoria sienta las bases para recuperar el control de la cámara baja.

"Esta campaña anticipó el mensaje que repercutirá por todo el país en noviembre: demócratas comprometidos a proteger la clase media, el seguro social y el seguro Medicare, en contra de los ataques republicanos engañosos contra el seguro de Obama y los demócratas nacionales", afirmó el representante Steve Israel, titular del comité demócrata de campañas de congresistas.

Pero su contraparte republicano Pete Sessions afirmó que las elecciones especiales son únicas y que la puja de Arizona fue bien especial debido a lo que le había ocurrido a Giffords. Pronosticó que a Barber no le irá bien en el otoño con el presidente Barack Obama al frente de la boleta presidencial demócrata.

"Nadie quería que esta elección tuviera lugar ni ver a Gabrielle Giffords dejar el Congreso, pero Jesse desarrolló una campaña centrada en políticas a favor del crecimiento que conduciría a menos gobierno y a una economía firme y vibrante", agregó Sessions.