El director del brazo ejecutivo de la Unión Europea pidió el miércoles a los jefes de la región que muestren al mundo que están dispuestos a solucionar la crisis de su deuda.

José Manuel Barroso dijo al Parlamento Europeo que el continente encara un "momento definitivo" y agregó que la única forma de salvar la unión es "hacerla más fuerte y recia".

Hizo estas declaraciones ante los temores cada vez más agudos de que los 17 países que usan el euro se dividan y otros países pidan rescates financieros.

Según el director general, los costos del rescate de España han aumentado los últimos días al apartarse los inversionistas de sus bonos. Ahora, Italia ha quedado atrapada en el fuego cruzado, y los inversionistas creen que será el próximo país de la eurozona que encare su crisis y que a la postre tendrá que solicitar un rescate.

La suerte de Grecia depende del resultado de las elecciones del domingo en las que un partido partidario de renegociar la deuda — o por lo menos abandonarla — podría ser el ganador. Empero, si Atenas rechaza los compromisos que hizo para obtener esos préstamos, dos en menos de dos años, podría verse obligada a abandonar el euro. Ello dependería de la crisis en el resto del bloque.

Barroso agregó que dar a Bruselas mayor poder bancario y presupuestos podría ayudar a fortalecer la región.

"A largo plazo pediría al Consejo Europeo que adopte medidas concretas para ayudar a una economía plenamente desarrollada y una unión monetaria y un proceso que traza los pasos para continuar allí", dijo a los representantes en Estrasburgo, donde se reúne el Parlamento Europeo.

"Más que nunca necesitamos una enérgica ambición para Europa".